El mito de la suerte

Imaginemos un bote a la deriva en altamar, en el cual sus tripulantes no saben hacia dónde ir. Es obvio y evidente que no poseen datos para dirigir sus acciones (de remar) y sus esfuerzos. Así mismo, y siendo que las corrientes son cambiantes, lo más probable es que si no definen un rumbo, estén condenados a pasar por el mismo lugar varias veces, incluso a pesar de haber puesto la mejor de las voluntades y esfuerzos en el trabajo de remar. ¡Ni qué hablar de las pérdidas de tiempo y energía en discusiones estériles entre los tripulantes!

En este caso, dejar todo a merced de la suerte es dejarlo a la deriva.

Imaginemos la diferencia de situación para el mismo caso, si el bote se plantea una clara misión (llegar a tierra), una estrategia (remando hacia el Este únicamente, anclando en las correntadas contrarias y aprovechando las correntadas favorables) y todos los esfuerzos y energías se comprometen en cumplirlas, conociendo todos los miembros de la embarcación hacia dónde deben remar, y reconociendo y respetando a un líder.

Sucederá que si el Este es la tierra más cercana, es decir si el dato era correcto, se llegará más rápido allí, pero aunque en el Este no estuviera la tierra más cercana, lo más probable es que de todas maneras se llegue a tierra. Y no exactamente debido a la suerte.

Este es el beneficio de trabajar con liderazgo efectivo, objetivos claros comunicados adecuadamente a todos los miembros de la organización y manejo de los recursos en función del cumplimiento de la misión, en vez de depender sólo de la suerte.

La suerte, en realidad, la mayoría de las veces funciona como una excelente excusa para cubrir errores o simplemente para “no hacer”.

Pero por otro lado existen variables “no controlables”, imprevistos y circunstancias desconocidas que generan un buen grado de incertidumbre en cada decisión, ya que las exactitudes no existen y mucho menos en lo que a Administración de Empresas se refiere, pero eso no debe ser condicionante para “hacer y seguir el rumbo”.

¿Hacia dónde hay que remar? La determinación de un objetivo y la presencia de un líder son primordiales en toda empresa.

¿Hacia dónde hay que remar? La determinación de un objetivo y la presencia de un líder son primordiales en toda empresa.

Teniendo en cuenta lo anterior, a la hora de mejorar la performance en cada decisión y bajar el nivel de incertidumbre se recomienda entonces:

* Manejarse con datos objetivos

* Identificar adecuadamente el problema o cuestión a resolver

* Identificar las variables “controlables” sobre las que se puede influir y trabajar

* Identificar las variables “no controlables” y tomarlas solo como datos

* Tener en cuenta siempre lo que sucede en el mercado

* Estar abierto a aprendizajes y otras opiniones y visiones

* Analizar cada decisión con los tiempos necesarios

* Elegir un camino de solución

* Adoptar una actitud firme pero a la vez humilde para su cumplimiento

* Calcular los riesgos o costos por los posibles errores que deriven de la decisión.

* Prever el “Plan B”, es decir aquel a adoptar en caso de resultados no deseados.

Sintetizando, lo mejor será siempre manejarse con datos válidos, decidir en base a escenarios probables, aplicar criterios lógicos, tener clara la misión y orientar adecuadamente todos los esfuerzos hacia su cumplimiento, haciendo saber a todos los involucrados en la decisión …”hacia dónde debe ir la barca”.

Bien, lo invito entonces a pensar sobre sus propias decisiones y cuánto realmente juega la suerte en sus resultados, esperando que estas líneas le ayuden en el camino de mejorar.

Tenga siempre en cuenta que cada mejora en el gobierno de la organización es una mejora en los resultados de la misma, y lo más importante: en la  propia calidad de vida de su dueño.

Hasta la próxima, donde reflexionaremos sobre ” el dinero que se puede retirar del negocio… o no”.

Un gran abrazo para todos.

 

* SICFIE, Asesoramiento y Control PyME – Coaching empresario

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