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En la zona del barrio privado Lomas de Carrasco, en Montevideo, BMW nos dio la oportunidad de probar los nuevos 116i en sus dos versiones, Urban Line y Sport Line.

En una soleada tarde de sábado nos subimos a manejar dos ejemplares con la nueva caja automática secuencial Steptronic de ocho relaciones.

Por fuera

El modelo más pequeño de la gama BMW mide 4,324 m de largo, 1,765 m de ancho y 1,421 m de alto. La distancia entre ejes tiene 2,690 m siendo una de las más generosas del segmento.

En las fotos podrán ver a dos autos: el azul es el que tiene el paquete Urban Line, mientras que el rojo es el Sport Line.

Estéticamente, para el Sport hay ocho barras en negro en la parrilla, mientras que para el Urban hay once barras blancas. En el paragolpes hay una gran entrada de aire, flanqueada por dos tipos de insertos plásticos, uno negro para el Sport y otro blanco en el Urban. En las esquinas del frontal van los faros antiniebla delanteros, que son uno de los opcionales del Serie 1, ya que en la versión “Básico” brillan por su ausencia.

En el lateral vemos una línea de cintura alta, que junto a algunos cortes de la carrocería, consigue un estilo dinámico y atlético. Si uno se pone a encontrarle más diferencias entre los dos paquetes estéticos, se destacan los dos estilos de llantas: blancas esmaltadas de 16 pulgadas para el Urban y de 17 pulgadas pulidas con brillo intenso, para el Sport.

En ambos casos van sobre neumáticos del tipo runflat marca Bridgestone Potenza.

La zaga del benjamín de la casa alemana se ve dominada por una luneta pequeña, que perjudica la visibilidad trasera. Los faros son grandes y anchos, en tanto que el paragolpes aloja elementos blancos o negros, dependiendo de la versión. Estas diferencias mínimas también se ven por ejemplo en la salida de escape, siendo negra esmaltada en el Sport y una salida normal en terminación mate para el Urban.

Creció en todas las dimensiones, pero el nuevo Serie 1 conserva la característica silueta hatchback de su antecesor.

Por dentro

Subirse al Serie 1 es una tarea sencilla. La posición de manejo es baja y permite que gente de más de un metro ochenta se pueda acomodar sin problemas. En ambos autos las regulaciones eran manuales. Por el precio se podría demandar una eléctrica, algo que de todas formas se ofrece a costo extra.

Un punto llamativo es que el Sport contaba con regulación en la butaca para las rodillas, algo poco común en autos de este tamaño. El instrumental cuenta con cuatro elementos analógicos para velocímetro, tacómetro y medidores de combustible, y temperatura de agua del motor, todos de fácil lectura.

El interior luce demasiado similar a los otros modelos de la marca. Como siempre, en Alemania priorizan la funcionalidad sobre el diseño. De todas formas BMW se encargó de lograr al menos dos estilos un poco diferentes entre sí en el Serie 1.

Los apliques en el tablero, puertas, llave y tapizados marcan las distancias entre el Urban y el Sport, con apliques negros en el Sport en combinación con algunos listones rojos, mientras que el Urban hay unos plásticos que simulan un esmalte en blanco. Los niveles de terminación son muy buenos y mejoraron notoriamente frente a la primera generación del Serie 1.

En la consola central se destaca la pantalla fija de 6,5 pulgadas en donde se pueden ver las funciones de la Radio BMW Professional con AM/FM/CD/USB y sistema de manos libres, todo comandado desde el controlador iDrive que está a la derecha del selector de cambios. En la parte baja de la consola están los mandos del climatizador bi-zona -opcional- y por encima el mencionado equipo de audio.

Las plazas traseras mejoraron frente a la generación anterior. Ahora sí son aptas para dos personas de hasta un metro ochenta, que irán cómodas a lo largo y alto. Eso sí, un quinto adulto queda fuera de la discusión, ya que el enorme túnel central hace que cualquier intención de sentarse allí sea en vano. Ocasionalmente solo viajarán en ese lugar niños chicos o adultos con una maestría en contorsionismo.

El baúl es grande, con 360 litros, ampliables hasta los 1.200 litros. Permite combinar carga y pasajeros, al abatirse los respaldos en proporción 60/40. La falta del auxilio es un mal endémico de los BMW, ya que al tener las Bridgestone tipo runflat, ese espacio del baúl queda reservado para guardar algunas herramientas, la batería del auto y la bronca para cuando un pozo te rompa un neumático.

Ambos cuentan con tecla ECO PRO/SPORT, display de control de 6,5″ con controlador Idrive, sistema Auto Start/Stop, asiento trasero 60/40, computadora de abordo con Check Control, cierre centralizado con mando a distancia, espejos y levantavidrios eléctricos, sensor de lluvia, encendido automático de luces con función diurna, aire acondicionado, conectividad Bluetooth manos libres con interfaz USB, audio AM/FM/USB/Aux-In BMW Professional, espejo interno con anti-encandilamiento automático y volante deportivo multifunción en cuero.

El Urban agrega umbrales de puerta en aluminio con anagrama “BMW Urban”, tapizados en combinación de tela/cuero ‘Metro’, molduras interiores en Acrylglas Weiss, iluminación interior de tonalidad variable en blanco o azul, llave del vehículo con detalles en blanco, techo solar, llantas blancas de aleación ligera de 16 pulgadas sobre neumáticos 205/55 R16, paragolpes delantero y trasero con elementos en color blanco, parrilla con once barras verticales blancas, salida de escape mate y anagrama lateral “Urban”

En tanto que el Sport tenía umbrales de puerta en aluminio con anagrama “BMW Sport”, volante deportivo de cuero con costuras de contraste en rojo, asientos deportivos en tela Track Anthrazit con costuras decorativas en color de contraste rojo, molduras interiores en acabado Schwarz de brillo intenso con moldura decorativa en Korallrot mate, iluminación interior de tonalidad variable en rojo anaranjado o blanco, tecla Sport+, llave del vehículo con detalles en rojo, apoyo para rodilla en el lado del conductor a la derecha, techo solar, llantas de aleación ligera de pulido brillo intenso 17 pulgadas sobre neumáticos en medida 225/45 R17, paragolpes delantero y trasero con elementos en acabado Schwarz de brillo intenso, parrilla con ocho barras verticales en acabado negro de brillo intenso, salida de escape en acabado Schwarz cromado y anagrama lateral “Sport”

Interior del Urban Line, con terminaciones en blanco.

Con caja automática de ocho marchas permite una aceleración de 0 a 1 00 km/h en 9,1 segundos.

Seguridad

Todos los Serie 1 tienen seis airbags, frenos ABS, sistemas DSC, ASC y DTC, asistencia de frenado en curvas CBC, control dinámico de los frenos DBC, función de secado de discos y pastillas, compensación de fading, asistente para pendientes, cinturones automáticos de tres puntos de anclaje en todos los asientos y fijaciones Isofix en las plazas traseras.

En otras palabras, cumple con lo que se pide en este rango de precio. Le estarían faltando los faros de Xenón de serie, pero nuevamente para eso hay que apelar al listado de opcionales.

El Sport Line tiene ocho barras negras en cada riñón y llantas de 17″.

Sobre buen pavimento, el comportamiento dinámico del Serie 1 es ejemplar.

Motor y transmisión

Mecánicamente, el 116i se vale de un impulsor de 1.598 cc de cilindrada, cuatro cilindros en línea con Twin-Scroll-Turbo, inyección directa, sistema de regulación variable de las válvulas Valvetronic y doble Vanos. Logra 136 cv a 4.400 rpm y tiene un par máximo de 220 Nm disponibles entre las 1.350 y 4.300 vueltas.

Consigue una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos (con caja automática) y una velocidad máxima de 210 km/h. El consumo promedio es de 5,6 l/100 km, en ciudad hace 7,2 l/100 km, mientras que en ciclo extraurbano consigue que esa cifra baje a unos asombrosos 4,7 litros cada 100 km. El depósito de combustible aloja 52 litros.

Lamentablemente, ambos Serie 1 eran automáticos. No es una queja quisquillosa, sino que hubiera sido interesante probar uno manual y otro automático. El 116i tiene dos ofertas de transmisiones, la manual de seis velocidades y opcionalmente por primera vez una caja automática de ocho relaciones, heredada directamente del Serie 5. Es una caja muy rápida, que no manifiesta tirones en el pasaje entre cambios.

Interior del Sport Line, con terminaciones en rojo.

Los neumáticos runflat obligan a un manejo cuidadoso en rutas en mal estado, para evitar costosas roturas.

Comportamiento

Es un impulsor silencioso a bajas vueltas, pero luego de vencer el kick-down del acelerador, el 1.6 turbo se torna ronco y silbador, dibujándole al que maneja una ligera sonrisa al estilo villano de las películas de James Bond.

Tiene una respuesta progresiva y por momentos parece que estuviéramos al volante de una berlina más grande. El turbo no tiene ningún tipo de letargo y cuando que se lo llama con el pie derecho está siempre listo, cual boy scout. Se lo nota muy elástico, haciendo que los 136 cv sean más que suficientes para mover con soltura los casi 1.300 kg en orden de marcha.

El tren de rodaje se compone por un brazo de doble articulación y barras estabilizadoras adelante, en tanto que el eje trasero se vale de un esquema multilink de cinco brazos.

Tiene un andar tirando a duro, que es ideal cuando el piso acompaña, haciéndonos disfrutar del manejo. Por otro lado, cuando aparecen pozos o caminos algo deteriorados, sumado a los neumáticos runflat, las suspensiones le pasan factura a las cervicales de quienes vayan a bordo.

Cuenta con bloqueo eléctrico de diferencial de serie, en tanto que la tracción, como todo BMW que se precie de tal, es trasera, siendo el único del segmento C en ofrecerla y que hacen que el Serie 1 no tenga rivales directos.

Los frenos son de discos autoventilados adelante y sólidos atrás. Detienen al auto en distancias lógicas y el pedal permite, por su tamaño y reglaje, dosificar bien la fuerza de frenado. Cuenta con ABS, asistencia de frenado en curvas CBC, control dinámico de los frenos DBC, función de secado de discos y pastillas y compensación de fading, o pasado a criollo, “a la fatiga de frenado.”

El auto cuenta de serie con el sistema Auto Start/Stop para la reducción de los consumos y de emisiones contaminantes. El mismo no es invasivo, casi ni se nota. Al detener la marcha apaga el motor y sólo nos enteramos de esto cuando vemos en el instrumental que dice “off”. Cuando soltamos el pedal del freno, el motor se enciende y la aguja del tacómetro se mueve a la palabra “ready” para medir las vueltas del mil seis turboalimentado.

A su vez, cuenta con recuperación de la energía de frenado y neumáticos de baja rodadura, todo incluido en el programa EfficientDynamics de BMW.

En el comportamiento dinámico es donde los autos alemanes siempre dan cátedra y el Serie 1 no es la excepción a la regla. También es acá adonde hilando muy fino, se pueden encontrar las sutiles diferencias entre el Urban y el Sport.

Ambos autos se comportan satisfactoriamente con un aplomo pocas veces visto en autos de este segmento. En líneas generales es un auto muy divertido de manejar, que a altas velocidades genera sensación de seguridad al conductor producto de reacciones predecibles respaldadas por un arsenal de controles.

La dirección es muy precisa, pese a tener asistencia eléctrica. La tracción trasera, sumada a un reparto de pesos 50/50 hacen que tomar curvas cerradas sea un placer y el control de estabilidad estará siempre cuidándonos las espaldas por si la física nos juega una mala pasada.

Al circular en caminos con algunos pozos se notan las diferencias de comportamiento entre el Sport y el Urban. El primero tiene un andar más duro producto de unos neumáticos con perfil 45, mientras que el segundo viene calzado con unos Bridgestone con 55 de perfil, que filtran un poco más los caminos destrozados, pero que igual siguen transmitiendo ese andar duro. Otro factor que juega en contra del andar por estos lugares, son los neumáticos runflat, que al contar con los flancos reforzados se encargaron de recordarme que circulaba por una sucursal sudaca de Kabul y no en una Autobahn.

BMW organizó un test drive para la prensa en Montevideo, con dos nuevos 116i Steptronic. El rojo, con equipamiento Sport Line. El azul, con Urban Line.

Conclusión

El nuevo Serie 1 no tuvo una gran mejora, ya que se partía de un modelo que no defraudaba dinámicamente. Se corrigió, eso sí, la complicada habitabilidad trasera y también los materiales del interior, que ahora están más a tono con un BMW promedio.

Y, en el diseño, se trató de mantener esa estética que genera tanta controversia, con el capot largo y una zaga cortada a cuchillo.

La marca -y sobre todo los responsables de marketing- insisten en remarcar que los equipamientos Sport Line y Urban Line son dos autos diferentes, para dos clientes casi opuestos.

Curiosamente, tras haberlos manejado, la conclusión es sencilla: el cliente y el auto son uno solo.

Quien quiera un Serie 1 no se fijará en si las llantas son blancas o cromadas, o si el interior es rojo o blanco.

Simplemente, es alguien que quiere manejar un BMW.

Hoy por hoy, el 116i representa la manera más económica de acceder a la marca.

Para muchos, eso alcanza y sobra para justificar los 38.900 dólares de precio.

 

Texto de Rodrigo Barcia
Fotos de Umberto Torres

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