El Club de los 200 cv

Aquél era un auto imbatible. Velocísimo. Inalcanzable. El Alfa Romeo 158 con el que Juan Manuel Fangio logró sus primeros triunfos en la Fórmula 1 era el mejor auto del mundo. Corrían los años ’40 y ’50. En sus primeras evoluciones, sus 200 caballos de potencia eran suficientes para aplastar a toda la competencia.

Esa misma potencia, que en aquella época alcanzaba para convertir a Fangio en leyenda, hoy está disponible al alcance de un tipo de que se despierta un domingo a la mañana, se sube a un auto común y le pide a su motor con 200 caballos de potencia que lo lleve, por ejemplo, a comprar una docena de medialunas.

Los autos son cada vez más potentes. Y así es como hoy podés encontrar 200 caballos en: una coupé deportiva, un sedán discreto o en una pick-up de trabajo.

En esta nota te vamos a demostrar qué tan diferentes pueden llegar a ser tres autos con la potencia de un auto de Fórmula 1. De hace casi un siglo, claro.

 

Tres autos muy distintos, pero con algo muy en común bajo el capot: la potencia.

Tres autos muy distintos, pero con algo muy en común bajo el capot: la potencia.

 

La potencia

El Volkswagen Vento 2.0 TSi DSG tiene un motor de cuatro cilindros, con dos litros de cilindrada, turbo y 200 caballos. Es la manera más accesible de acceder a esta potencia en la Argentina: cuesta 213 mil pesos y es el más discreto de todos los autos de esta nota.

La Toyota 86 FT es una coupé deportiva. También tiene cuatro cilindros y dos litros de cilindrada, pero no necesita sobrealimentación para lograr el mismo valor de potencia: 200 caballos. Cuesta 248 mil pesos.

La Ford Ranger es una pick-up de trabajo. Tiene un motor diesel de cinco cilindros, con 3.2 litros de cilindrada, turbo y entrega también 200 caballos de potencia. Los precios arrancan en 234 mil pesos, pero las versiones con tracción integral pueden llegar a valer 320 mil pesos.

Pero que tengan la misma potencia no significa que sus motores se comporten de manera igual. La diferencia se nota en la pista. En el autódromo de Baradero, de 1.555 metros, la Toyota 86 le sacaba un promedio de un segundo por vuelta al Vento. Y la Ranger perdía casi cuatro segundos por vuelta.

La diferencia en los tiempos radica, en primer lugar, en el peso de cada auto. No es lo mismo un motor de 200 caballos en un deportivo de 1.300 kilos que en una pick-up de 2.200 kilos.

Pero también notamos que el desempeño de cada motor era diferente en cada curva del circuito. Mientras la Ranger y el Vento salían con más empuje de algunas curvas, la Toyota 86 necesitaba un rebaje y un régimen más alto de trabajo para lograr el mismo resultado. Es decir, había que pelear más a la coupé para sacarle su máximo rendimiento.

Acá es donde se hizo presente un valor que muchas veces es confundido con la potencia.

 

El torque

¿Y qué es el torque? Es la fuerza que se ejerce sobre un punto para moverlo sobre un eje rotatorio.

Esto, que suena a ciencia de cohetes espaciales, es lo que hacemos todos los días cuando, por ejemplo, abrimos una puerta. La fuerza que usamos para abrir una puerta no es potencia de brazos, es torque.

Pero el torque necesario para mover un objeto muy pesado, hace que a veces ese movimiento resulte muy lento. Supongamos que está lloviendo y que nos estamos mojando y que queremos abrir muy rápido esa misma puerta. Lo que vamos a necesitar ahí es torque, pero también potencia.

La potencia es la cantidad de fuerza que se puede ejercer sobre un punto, pero en un lapso de tiempo determinado.

En un auto de competición, la velocidad lo es todo, por eso vamos a ver a las marcas de competición exaltando siempre los valores de potencia. En eso trabajaron los ingenieros japoneses cuando diseñaron el motor 2.0 Bóxer de la Toyota 86 y la Subaru BRZ. Pero en un vehículo de trabajo, la velocidad es secundaria, y por eso lo que cuenta es el torque. Es algo que la Ranger ofrece a carradas.

De menor a mayor, la Toyota 86 tiene 205 Nm de torque a 6.400 rpm, el Vento tiene 320 a 1.750 y la Ranger produce 470 a 1.750.

Hachi-Roku se impuso en la pista, pero no por potencia ni torque. La magia está en su chasis y bajo peso.

Hachi-Roku se impuso en la pista, pero no por potencia ni torque. La magia está en su chasis y bajo peso.

El interior no es espartano. Es, más que nunca, franciscano.

El interior no es espartano. Es, más que nunca, franciscano.

El Vento inquietó en más de un tramo de la pista a la Toyota 86.

El Vento inquietó en más de un tramo de la pista a la Toyota 86.

Y sin dejar de ser un sedán confortable y muy bien equipado.

Y sin dejar de ser un sedán confortable y muy bien equipado.

¿Una pick-up en un Autódromo? Sólo con la Ranger de 200 cv cobra sentido la idea.

¿Una pick-up en un Autódromo? Sólo con la Ranger de 200 cv cobra sentido la idea.

Interior con equipamiento de sedán para un vehículo de trabajo.

Interior con equipamiento de sedán para un vehículo de trabajo.

 

Toyota 86 FT

Hace dos meses pasó por el garage de Lubri-Press la 86 en su versión GT Automática. En ese momento dije, sin haberla manejado, que la opción más recomendable era la FT Manual. Hoy puedo decir que no me equivoqué. Los cambios de la FT con respecto a la GT son muy pocos y casi no se notan: tiene llantas de 16 pulgadas (en lugar de 17”), aire acondicionado (en lugar de climatizador) y frenos a disco traseros macizos (la 86 GT tiene los cuatro ventilados). A cambio, la diferencia de precio es abismal: 71.300 pesos.

Es un auto nacido y pensado para ser disfrutado en la pista, sobre todo con esta caja manual de seis velocidades, de recorrido corto, preciso y algo duro. La 86 se siente ligera, controlable, dócil y tan sólo pide ser llevada a un régimen elevado para que el motor entregue todo de sí (como se vio, el torque máximo está bien arriba del tacómetro).

Sigo pensando que una Hyundai Genesis 2.0T con 274 caballos –y al mismo precio- es una opción más que interesante para quienes busquen sensaciones fuertes, pero Hachi-Roku tiene un espíritu, una esencia, que conmueve: es un karting para adultos, un juguete mecánico que denuncia con la severidad de un cachetazo que los deportivos modernos y pasteurizados nos anestesiaron los sentidos con tanta ayuda electrónica.

 

Volkswagen Vento 2.0 TSi DSG

El Vento ofrece los 200 caballos más accesible del mercado argentino. Y pronto serán más, porque en México ya comenzó la producción de una versión con 211 cv.

Utiliza el conocido block 2.0 turbo que equipan numerosos productos de VW y Audi. Funciona a las maravillas en un A5 Sportback y también en un Golf GTi.

El Vento Sportline es un sedán familiar confortable, pero también muy veloz. De hecho, su excelente caja DSG (doble embrague, seis marchas) se encarga de entregar el torque a las ruedas en el momento justo, algo que llegó a inquietar a la coupé de Toyota a la salida de las curvas más lentas. En las manos correctas, el peso extra y la remolona tracción delantera del Vento pueden compensarse con la ayuda de un motor y una caja excelentes.

 

Ford Ranger

Es obvio decir que la Ranger no pudo seguirle el ritmo en la pista a sus dos hermanos de potencia. Pero hablamos de una pick-up, un vehículo de trabajo, un gasolero. Una herramienta que nunca se me hubiera ocurrido llevar a una pista si no fuera por su motor Puma de cinco cilindros, 3.2 litros, turbo y 200 caballos de potencia.

Además, el torque de la Ranger permite recorrer la pista de Baradero trabajando mucho la caja de cambios –segunda, tercera, cuarta, segunda…- o simplemente dejar el cambio en tercera con muy poca diferencia en los tiempos de vuelta.

Además, fue la única en condiciones de cruzar las lagunas internas del circuito –a propósito o por despiste- transportar la escalera para la producción de fotos, a los camarógrafos para las tomas elevadas y llevar de vuelta a Jacinto Campos de regreso a su estancia.

 

El Autódromo de Baradero fue el escenario de una comparativa poco usual.

El Autódromo de Baradero fue el escenario de una comparativa poco usual.

En las rectas, el Vento acortaba distancia con la Toyota. En lo trabado, Hachi-Roku se despegaba.

En las rectas, el Vento acortaba distancia con la Toyota. En lo trabado, Hachi-Roku se despegaba.

 

Conclusión

Hace varias décadas, 200 caballos de potencia alcanzaban para ganar un campeonato de Fórmula 1. Hasta 1974, el Porsche 911 no necesitaba más que esa potencia para ser el auto deportivo de referencia.

Y no hace mucho tiempo, en la Argentina, 100 burros eran más que suficientes para lograr un vehículo con prestaciones decentes. Hoy, el nuevo estándar parecen ser los 200 cv. Sirven para un auto familiar y para una chata de trabajo, pero aún siguen siendo suficientes para mover a buen ritmo a una coupé deportiva.

El Club de los 200 cv tiene un criterio de aceptación de socios muy amplio.

El Club de los 200 cv tiene un criterio de aceptación de socios muy amplio.

Esta nota no fue un comparativo, sino una reunión de socios. Con los tres miembros del Club de los 200cv se podría armar un auto casi perfecto: la carrocería y el chasis de la Toyota 86, el motor y la caja DSG del Vento y la versatilidad brutal de la Ranger.

Como semejante engendro de la ingeniería aún no fue inventado, el consejo práctico de Lubri-Press de este mes es el siguiente.

Agrandá tu garage, comprate los tres.

 

Carlos Cristófalo

Producción fotográfica: Ramiro y Facundo Giuffre

Producción en alianza con Autoblog.com.ar y Cuyomotor.com.ar

 

FICHA TÉCNICA

Modelo: Ford Ranger 3.2 Limited 4×4 6MT

Precio: 308.949 pesos

Motor: delantero longitudinal, diesel, cinco cilindros en línea, 20 válvulas, turbo de geometría variable, intercooler.

Cilindrada: 3.198 cc

Potencia: 200 cv a 3.000 rpm

Torque: 470 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm

Peso: 2.189 kg

Relación peso/potencia: 10,94 kg/cv

Relación precio/potencia: 1.544 pesos/cv

Velocidad máxima: 184 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 11,8 segundos

 

Modelo: Toyota 86 FT

Precio: 248.000 pesos

Motor: delantero tipo Bóxer, naftero, cuatro cilindros opuestos, 16 válvulas, inyección electrónica directa e indirecta.

Cilindrada: 1.998 cc

Potencia: 200 cv a 7.000 rpm

Torque: 205 Nm entre 6.400 y 6.600 rpm

Peso: 1.298 kg

Relación peso/potencia: 6,49 kg/cv

Relación precio/potencia: 1.240 pesos/cv

Velocidad máxima: 225 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 7,7 segundos

 

Modelo: Volkswagen Vento 2.0 TSi DSG Sportline

Precio: 213.300 pesos

Motor: delantero transversal, naftero, cuatro cilindros en línea, 16 válvulas, turbo con intercooler.

Cilindrada: 1.968 cc

Potencia: 200 cv a 5.100 rpm

Torque: 320 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm

Peso: 1.450 kg

Relación peso/potencia: 7,25 kg/cv

Relación precio/potencia: 1.066 pesos/cv

Velocidad máxima: 235 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 7,7 segundos

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