ITCA, Instituto Técnico de Capacitación Automotriz recomienda cómo trabajar en equipo para obtener resultados.

“El valor de la capacitación técnica como proceso integral”

Nivelar conocimientos técnicos no es tarea fácil. Cómo trabajar en equipo para obtener resultados.

  • Una capacitación técnica de calidad no necesariamente debe hacerse para enseñar cosas nuevas.
  • Una capacitación es el espacio para compartir lo que cada uno del equipo tiene como talento.

A través de una experiencia personal, les comparto este artículo destacando ciertas características de la capacitación técnica en ámbitos laborales y el valor agregado de poder brindar cursos in-company para que se ofrezca un mejor servicio de reparación más allá del contexto en el que se desarrolle la empresa.

Imaginemos una situación común. Vamos a un taller mecánico, con un equipo de trabajo de unos, digamos, seis integrantes en overol trabajando en distintos vehículos. Llegamos a ese lugar por recomendación, un amigo de confianza nos aconsejó llevar nuestro malogrado automóvil porque «ahí trabaja Juan, no sabés el trabajo que hizo, es un genio. Preguntá por Juan». Así que obviamente preguntaremos por Juan.

Cuando pasamos a la recepción del taller, vemos una señora delante nuestro que pregunta si puede dejarle el auto a Juan, porque ya lo conoce. Otro punto a favor, claramente este muchacho es una leyenda para los clientes del local.

Sin embargo, la recepcionista responde que Juan está enfermo, que seguramente estará varios días sin ir al taller y que, si desea, puede dejarlo para otro de los mecánicos del lugar. La señora duda un segundo y al final decide que el problema de su auto puede esperar a que Juan vuelva, que al final no era para tanto. Agradece y se retira.

¿Cuántas veces vemos este tipo de situaciones? Y no solo en talleres mecánicos, sino en especialistas en ámbitos de cualquier índole. Podemos pensar en cómo los humanos seguimos siendo animales de hábitos. Tal vez Juan fuera un mecánico totalmente fuera de serie, un Messi de ese taller, como seguro creen mi amigo y la señora. O tal vez era igual de bueno que el resto de sus compañeros, pero algo hizo que sobresalga a la hora de brindar su servicio.

Un mecánico es (si se me permite la expresión) un doctor de los vehículos. Como tal, depende de sus conocimientos para realizar un diagnóstico acertado, y a la vez, de su experiencia práctica para resolver el problema que encuentra. Los métodos pueden variar, pero dentro de un límite, y tal vez Juan, el famoso Juan, tenga algo fuera de serie que sus compañeros no lograron desarrollar. Sin embargo, desde el equipo ITCA que coordina y realiza las capacitaciones técnicas a empresas, creemos que generar y estandarizar conocimiento es un objetivo alcanzable, pero que requiere compromiso y constancia de todas las partes involucradas.

Nivelar conocimientos técnicos no es tarea fácil, cada equipo de trabajo tiene una dinámica propia y lo que en papel se supone fácil (que todos resuelvan 2+2 por ejemplo) termina disparando distintas formas de obtener los resultados. Continuando con el ejemplo del principio, tal vez Juan pueda resolver las fallas de una manera más simple que sus compañeros o con un servicio de atención integral, pero solo es una forma correcta de hacer las cosas.

Ahora, sí ese modo de resolver es lo que hace que la señora prefiera abandonar el taller con su automóvil que dejarlo a cargo de otro mecánico, es responsabilidad del líder trasladar esa metodología (que evidentemente funciona) al resto de los mecánicos. Porque ese es el primer paso para derribar los prejuicios que ella y otros tienen, y el equipo desarrolla su potencial en conjunto con Juan a la delantera, pero también con Pedro, Carlos, Luis o cualquiera de los demás.

Una capacitación técnica de calidad no necesariamente debe hacerse para enseñar cosas nuevas, sino para generar el espacio de compartir lo que cada uno del equipo tiene como talento, y de esa manera, fortalecer al plantel completo.

Hace un tiempo participé en una Capacitación Técnica dictada in company, el objetivo era enseñar conceptos de Electricidad aplicada en maquinarias para detectar fallas básicas y contar con los recursos para resolverlas.

Una vez que finalizaron las cuatro jornadas del curso, compartimos una conversación con los asistentes para conocer un poco más sobre sus impresiones. Si bien se realizaba una evaluación con algunas preguntas puntuales orientadas a ver qué conceptos habían quedado más sólidos, la idea era también cubrir el factor humano y tomar comentarios que den un feedback constructivo.

¿Y qué pude descubrir? Si bien ITCA no había sido la primera empresa en capacitar a los técnicos de esa compañía, sí fuimos los primeros en interesarse por sus opiniones. Los comentarios fueron muy positivos, el curso había cumplido con todos los objetivos planteados e incluso durante las jornadas habían resuelto problemas «reales» en el taller de la compañía, lo cual hizo aún mucho más fácil aplicar los temas vistos.

Pero más allá de eso, el haber estado dispuestos a escuchar devoluciones como «Yo sé que me cuesta porque nunca estudié nada, pero ahora quiero seguir leyendo los manuales» o el deseo en voz alta de «Ojalá haya muchas máquinas para trabajar porque no quiero olvidarme de esto por no practicarlo” me llevaron a pensar la manera en la que se subestima la capacitación técnica en muchas ocasiones.

Si bien actualmente conceptos como Liderazgo, Trabajo en equipo, Gestión del Tiempo y cuestiones del aspecto más «blando» tienen un lugar importante en las compañías (y es algo que celebro) muchas veces la capacitación técnica se focaliza solamente en enseñar conceptos rígidos e intentar cuantificar resultados. Y si bien eso es parte del proceso, también estamos desperdiciando una oportunidad única de establecer vínculos con los equipos de trabajo.

Y justamente de ahí nace preguntar «Qué es lo que aprendieron», pensemos un momento en este ejemplo, hablemos de tableros eléctricos y circuitos, pero también hablemos de la motivación, de “aprender-a-aprender”, de la forma en que un operario o un mecánico descubre talentos innatos para un tema que le era desconocido. La Capacitación Técnica empodera, no solamente los vuelve mejores en un proceso puntual (mecánico o no) sino también los perfecciona como un recurso humano de valor para la compañía brindando recursos para su desarrollo personal.

Ofrecer Capacitación Técnica de calidad es una meta que desde el Instituto Tecnológico de Capacitación Automotriz fomentamos día tras día, entendiendo las necesidades de cada empresa y armando planes de estudio que apunten a cubrirlas. Pero, además, se fomenta el trabajo en equipo, se motiva el aprendizaje y se desarrolla el sentimiento de pertenencia. Se valora el tener la oportunidad de mejorar entendiendo que cada persona tiene un potencial por descubrir y queremos ayudarlos a encontrar ese propósito. Es nuestro aporte para que, en un futuro, algo tan común como preguntar «¿Qué aprendieron?» no sea una consulta de compromiso sino la invitación a disparar nuevas inquietudes, al fin y cabo, todos seremos estudiantes durante el resto de nuestra vida.

Por Maximiliano Ferreyra

Asesor Corporativo ITCA. Capacitación Técnica a Empresas

mferreyra@itca.edu.ar

www.ITCA.com.ar

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