Utilizar el aceite correcto puede marcar la diferencia entre prolongar la vida útil de un auto y evitar reparaciones costosas.
En el entorno de un taller moderno, un vehículo con alto kilometraje podría representar tanto un reto técnico como una oportunidad de fidelización crítica. Los conductores pueden llegar con preconceptos vinculados con la viscosidad del lubricante y es ahí donde el rol de mecánico y sus conocimientos puede marcar la diferencia.
Para aquellos talleres o lubricentros que buscan diferenciarse por su profesionalismo y no sólo por su oficio, este es el momento crítico para transformar una creencia popular en una decisión técnica fundamentada. Enfrentar motores con miles de kilómetros acumulados exige dejar de ver el cambio de aceite como una tarea rutinaria para entenderlo como una intervención preventiva o predictiva, según el vehículo al cual se enfrentan. El verdadero valor hoy reside en diagnosticar el estado real de la unidad y aplicar un protocolo de lubricación integral que garantice la protección de cada componente.
Para poder brindar explicaciones certeras y sólidas a los clientes, Hernán José Corrales, ingeniero de Campo de Mobil lubricantes, detalla información acerca de qué tipo de lubricante es el más indicado para los autos más antiguos y cuáles son sus necesidades específicas.
En este sentido, elegir el lubricante adecuado se convierte en un paso fundamental para prolongar la vida útil de su automóvil y reducir el riesgo de accidentes, especialmente porque los motores más antiguos pueden sufrir un consumo excesivo de aceite, pérdida de potencia y acumulación de lodo, mientras que los sistemas de suspensión, dirección y frenos tienden a tener desajustes y ruido. Otras quejas comunes son la pérdida de eficiencia de los sensores y componentes eléctricos, comprometiendo el rendimiento y aumentando el consumo de combustible.
El mayor desafío con los vehículos más antiguos no es el kilometraje en sí, sino sus tecnologías, que difieren de las de los modelos actuales. Para estos casos, se recomienda una revisión completa del motor cada 10.000 km (es decir, aproximadamente un año de uso), además de consultar el manual del vehículo y verificar las características específicas antes de cambiar el aceite.
Existe la creencia popular de que, si el auto es más viejo, se debe utilizar un aceite más viscoso, pero eso no es necesariamente cierto. Según el especialista de marca Mobil, la recomendación es siempre seguir las especificaciones indicadas en el manual del propietario. Los fabricantes de automóviles realizan miles de pruebas antes de determinar el lubricante ideal para cada motor, teniendo en cuenta la temperatura, la presión y el tipo de uso del vehículo, siguiendo estándares internacionales (como SAE, API y ACEA), garantizando el rendimiento y la durabilidad previstos por el fabricante.
Utilizar el aceite correcto puede marcar la diferencia entre prolongar la vida útil de un auto y evitar reparaciones costosas. Independientemente del kilometraje del vehículo, usar un lubricante con características alineadas con las recomendaciones del fabricante mantiene el nivel de protección y el correcto funcionamiento del motor.
Es vital explicar a los clientes que visiten el taller la importancia de respetar el intervalo de cambio de aceite indicado y usar siempre filtros nuevos. Si el motor presenta un consumo anormal de aceite, un taller especializado es el lugar adecuado para evaluar las posibles causas de esta anomalía. Y usar un aceite más viscoso no solucionará el problema.
Una falla mecánica no se subsana mediante la sustitución del fluido, sino a través de la reparación o el reemplazo de los componentes que presentan desgaste. Explicar estas cuestiones de manera clara, transparente y consistente, lo posicionará como un referente en el que los clientes depositen su confianza.
También se recomienda redoblar la atención a otros sistemas del vehículo. No basta con cuidar solo el motor; el líquido de frenos, el refrigerante y el lubricante de la transmisión también deben revisarse periódicamente, ya que todos trabajan en conjunto para garantizar la seguridad y el rendimiento.
Además de los aceites, las grasas también son elementos de mantenimiento importantes, ya que garantizan la correcta lubricación de componentes como cojinetes, juntas homocinéticas y pasadores de suspensión. En vehículos antiguos, estos puntos sufren mayor desgaste natural y oxidación, lo que puede generar ruido, vibraciones e incluso fallas mecánicas. El uso regular de grasas de buena calidad ayuda a reducir la fricción entre las piezas, evita que las juntas de goma se sequen y protege contra la entrada de agua y suciedad. La correcta aplicación de las grasas garantiza una mayor conservación del vehículo, lo que ayuda a ahorrar dinero al prevenir emergencias y reparaciones más complejas.
En resumen, el principal mensaje que debe llegar a los conductores es que el secreto para la longevidad de un vehículo reside en un mantenimiento adecuado. Un motor bien mantenido no sólo funciona mejor, sino que también ayuda a reducir situaciones de riesgos y costos inesperados.
