Guía práctica para una correcta lubricación del vehículo.


En el mantenimiento automotriz, la correcta lubricación con grasa cumple un rol clave para garantizar la durabilidad de los componentes, reducir el desgaste y asegurar un funcionamiento confiable bajo distintas condiciones de operación. En este sentido, Mobil destaca que, a diferencia de los aceites, las grasas permiten mantener la lubricación en zonas donde no es posible retener un fluido, especialmente en componentes sometidos a cargas, vibraciones o exposición a contaminantes.
En vehículos livianos y camionetas, existen múltiples puntos que requieren el uso de grasa. Según los especialistas, cada uno presenta exigencias específicas que determinan el tipo de producto más adecuado.
A medida que aumenta la complejidad del vehículo, también lo hacen los puntos de lubricación. Entre los principales componentes se encuentran:
* Pernos y bujes: son los puntos más simples de lubricar y con menores exigencias. Pueden utilizar grasas multipropósito (MP) o con aditivos de extrema presión (EP), siempre que cumplan con especificaciones para chasis.
* Manguitos de eje, uniones y pasadores: presentan requerimientos similares a pernos y bujes, por lo que admiten soluciones de desempeño estándar dentro de la gama automotriz.
* Rodamientos de rueda: requieren grasas de mayor desempeño, capaces de soportar cargas, temperatura y condiciones severas. En estos casos, se recomiendan grasas de complejo de litio de alta performance.
* Junta universal o cardan (cuando aplica): presente principalmente en camionetas, trabaja bajo condiciones exigentes y requiere grasas con aditivos de extrema presión y alta resistencia mecánica, ya que es una pieza que transmite la potencia del motor.
* Junta homocinética: es uno de los componentes más críticos; está sometido a altas cargas y condiciones severas, y su relubricación no suele ser frecuente, ya que muchas veces requiere desmontaje parcial.
Cada componente presenta distintos niveles de exigencia, por lo que la selección del lubricante es determinante para asegurar un correcto funcionamiento. En líneas generales, se puede establecer una escala de desempeño:
* Grasas multipropósito (MP): adecuadas para aplicaciones de baja exigencia.
* Grasas con aditivos de extrema presión (EP): brindan mayor protección en componentes sometidos a cargas.
* Grasas de complejo de litio (XHP): desarrolladas para el sector automotor, ofrecen mayor adhesividad, estabilidad mecánica y resistencia a altas temperaturas y condiciones adversas como el lavado con agua.
Para aplicaciones de máxima exigencia, como juntas homocinéticas o cardanes, se requieren grasas especialmente formuladas con aditivos sólidos, como el disulfuro de molibdeno, que proporcionan una protección adicional frente a cargas extremas y contacto metal-metal.
En este sentido, el portafolio de Mobil incluye soluciones que van desde Mobilgrease MP, Mobilux EP, Mobilgrease Special, Mobilgrease XHP 222 y Mobilgrease XHP 222 Special, diseñadas para cubrir desde aplicaciones generales hasta componentes críticos de alto desempeño.
Además de la correcta selección del producto, expertos de Mobil explican que el almacenamiento y la manipulación adecuados son fundamentales para preservar las propiedades de las grasas y evitar contaminaciones que puedan afectar su desempeño.
Entre las principales recomendaciones se destacan:
* Almacenar los envases en áreas cubiertas e interiores, protegidos de la intemperie.
* Evitar la exposición a contaminantes como polvo, agua o aire cargado de partículas.
* Mantener los recipientes en superficies niveladas y libres de vibraciones (que puede ocasionar, por ejemplo, el tránsito pesado), para prevenir la separación del aceite.
* Conservar los envases siempre cerrados cuando no están en uso.
* Limpiar los bordes antes de abrirlos, evitando el ingreso de partículas.
* Utilizar herramientas limpias y graseras identificadas, sin mezclar distintos tipos de grasa.
Estas prácticas permiten extender la vida útil del producto y asegurar una lubricación eficiente en cada aplicación. La vida útil es un factor clave a considerar. En términos generales, las grasas lubricantes tienen una vida útil de entre tres y cinco años, aunque este período puede variar según la formulación y los aditivos utilizados. Por este motivo, se recomienda verificar siempre esta información en la etiqueta del producto y, ante cualquier duda, consultar con el fabricante para asegurar su uso en condiciones.
En conclusión, un mantenimiento adecuado marca la diferencia. Desde Mobil enfatizan que la lubricación correcta no solo alarga la vida útil de los componentes, sino que también garantiza la calidad del servicio. La elección adecuada de la grasa, sumada a buenas prácticas de manipulación y almacenamiento, resulta clave para optimizar el mantenimiento y consolidar la confianza del cliente.
En un contexto donde los vehículos operan bajo condiciones cada vez más exigentes, contar con el respaldo de soluciones específicas y criterios técnicos claros resulta clave para lograr resultados confiables y sostenibles en el tiempo.
