Mobil: Vehículos 4×4 y cajas de transferencia.

El corazón mecánico de un mercado en plena expansión.

Mobil explica por qué la lubricación de la caja de transferencia es clave para proteger la inversión y el rendimiento.

El crecimiento sostenido del segmento SUV y pickups 4×4 en Argentina impone nuevas exigencias sobre los sistemas de tracción integral. Mobil explica por qué la lubricación de la caja de transferencia es clave para proteger la inversión y el rendimiento.

Las cifras del sector automotor dan cuenta de una tendencia que se consolida año tras año. Según datos de la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina (ACARA), en 2024 se patentaron 414.041 unidades en el país, con los SUV liderando la recuperación del segundo semestre. 

El mercado automotor argentino atraviesa una transformación profunda. Los vehículos de tracción en las cuatro ruedas —pickups medianas y SUV con tracción integral— representan hoy una fracción cada vez más significativa de las ventas de 0 km. Este crecimiento se potencia además por las características del territorio: rutas de ripio en el interior, caminos rurales, zonas cordilleranas y condiciones climáticas extremas que hacen de la tracción integral una necesidad real y no un capricho. 

Detrás de cada uno de estos vehículos late un componente que suele pasar desapercibido hasta que falla: la caja de transferencia. Este conjunto mecánico es, en palabras de los especialistas, el verdadero corazón del sistema 4×4. Su función es distribuir la potencia del motor entre los ejes delantero y trasero, y en muchos casos proporcionar la reducción necesaria para afrontar terrenos extremos.

A diferencia del motor o la caja de cambios principal, la caja de transferencia raramente figura en la lista de mantenimientos preventivos del conductor promedio. Sin embargo, su relevancia es equiparable. Este componente puede operar con sistemas de cadenas o de engranajes según el fabricante, y en ambos casos requiere lubricación permanente y adecuada para funcionar correctamente.

* Protege las piezas internas contra el óxido y la corrosión causada por la humedad.

* Reduce el rozamiento entre componentes móviles mediante la formación de una película protectora.

* Incorpora aditivos de Extrema Presión (EP) que mantienen la protección incluso bajo cargas de choque severas.

* Colabora en la remoción de partículas metálicas generadas por el desgaste normal durante cada cambio.

* Ayuda a remover el calor interior, evitado el daño por sobrecalentamiento.

* Transfiere torque en los sistemas de tracción integral con diferencial central.

Uno de los errores más frecuentes al momento de realizar el mantenimiento de una caja de transferencia es aplicar un lubricante incorrecto. A diferencia de los aceites de motor, donde existe una mayor uniformidad de criterios, las cajas de transferencia presentan una amplia variedad de requerimientos técnicos según el fabricante y el modelo del vehículo.

* Fluidos ATF (Automatic Transmission Fluid): utilizados en cajas de transferencia de sistemas automáticos o semi-automáticos. Son fluidos de baja viscosidad, formulados para garantizar la correcta actuación hidráulica y el control preciso del embrague multi-disco. 

* Aceites de engranajes GL-4 / GL-5 (SAE 75W-90, 80W-90): empleados en cajas de transferencia de tipo mecánico convencional, tanto en sistemas part-time como full-time con diferencial central. Las viscosidades más frecuentes en el segmento 4×4 liviano y de pickups medianas son 75W-90 y 80W-90.

La elección correcta entre un ATF y un aceite de engranajes no es trivial: el uso de un producto inadecuado puede deteriorar los sincronismos, dañar los embragues de fricción o comprometer la funcionalidad del bloqueo de diferencial. Siempre debe consultarse el manual del fabricante antes de realizar cualquier cambio.

El intervalo de cambio del lubricante de la caja de transferencia varía según el fabricante del vehículo, pero en términos generales la industria establece revisiones cada 40.000 a 60.000 kilómetros en condiciones normales, reduciéndose significativamente para operaciones en barro, arena, agua o pendientes pronunciadas. En estos escenarios de alta exigencia, el lubricante se degrada más rápido, pierde viscosidad, dejando las piezas expuestas al desgaste metal con metal.

Un aceite agotado en la caja de transferencia no solo compromete el funcionamiento del 4×4: puede derivar en daños irreversibles sobre engranajes, cadenas o piñones que implican reparaciones de altísimo costo. La inversión en lubricantes de calidad y en el cumplimiento de los intervalos de servicio es, en este contexto, una decisión económica además de técnica.

La complejidad técnica del segmento 4×4 exige que los talleres estén preparados. El diagnóstico correcto del tipo de caja de transferencia —si es de cadena o de engranajes, si opera en modo part-time o full-time, si incorpora diferencial central bloqueante— es el punto de partida para una correcta recomendación de lubricante.

Desde Mobil se promueve la capacitación continua de los profesionales del mantenimiento, brindando herramientas técnicas para que cada taller pueda orientar al cliente con precisión. En un mercado donde el parque de vehículos 4×4 no deja de crecer, quienes cuenten con ese conocimiento estarán mejor posicionados para dar respuesta a una demanda que llegó para quedarse.

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Director Propietario  •  Nestor Martinez
Director Periodístico  •  Carlos Cristófalo
Director de Arte  •  Mariano Cerdá
Marketing  •  Conrado Viacava
Diseño web  •  Marcela Ploetz

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ficha técnica

Tirada  •  3000 ejemplares
Formato  •  Tabloide Chico
Páginas  •  80-116 páginas a color
Papel  •  Ilustraciones 90 y 150 grs
Periodicidad  •  Mensual