Rombo Gran Turismo

Tal vez te resulte inverosímil. En especial, si sólo recordás los últimos diez años de historia de la marca en la Argentina. Pero, durante décadas, Renault fue la marca de autos más prestigosa del país.

Si no lo recordás, no te preocupes, no sos el único. En Renault también son conscientes de ello y ya están tomando medidas para revertirlo en los próximos años.

Más allá de estos vaivenes, la histórica planta de Santa Isabel se encargó siempre de ofrecer un Gran Turismo en su gama.

Y esto merece una definición de diccionario. La denominación GT surgió en Italia, en los años ’50, para definir a vehículos que combinaban prestaciones de autos deportivos con el confort de un sedán de lujo y, al menos, cuatro plazas aprovechables.

RENAULT1

Tres generaciones de GT, con el sello de Santa Isabel.

Tres generaciones de GT, con el sello de Santa Isabel.

El Torino gana por sonido. El Fluence, por prestaciones puras.

El Torino gana por sonido. El Fluence, por prestaciones puras.

Lección de Historia Argentina. La Fuego preparada por Berta y el Torino de Lorenzo Miguel.

Lección de Historia Argentina. La Fuego preparada por Berta y el Torino de Lorenzo Miguel.

La historia de los Renault GT en la Argentina comenzó con el Torino, en 1966, que fue reemplazado por la coupé Fuego, en 1982. Desde que cesó la producción de este modelo, en 1995, Santa Isabel no produjo ningún auto más que encuadrara en la definición de Gran Turismo.

Esto fue hasta el año pasado, cuando primero lanzó el efímero Fluence Sport y seis meses después introdujo el más carismático Fluence GT.

Esa fue la excusa perfecta para recordar a los Renault Gran Turismo y reunir algunos de los mejores ejemplares durante una tarde en el Autódromo de Baradero.

Encontrarlos no fue fácil.

Con los autos fabricados en la Argentina está pasando lo mismo que con los edificios históricos. Pocos los valoran, muchos los modifican, algunos los bastardean y el resto los deja venir abajo sin comprender que son clásicos: parte de nuestra historia, que vale la pena conservar en estado original.

El rol del Torino en esta nota estuvo representado por una coupé TS de 1974. Hace menos de un mes que este auto está en manos del diseñador argentino Hernán Charalambopoulos. Durante unas vacaciones de su trabajo en diversos estudios de Europa, El Griego volvió a Buenos Aires con la idea de –a falta de Saabs- comprarse el mejor Torino que pudiera encontrar.

Y este ejemplar tiene su historia: “Estaba publicado en internet, fue una sorpresa encontrarlo. Este TS ’74 fue el primero con motor de siete bancadas. Es decir, fue la primera versión que vino de fábrica identificada como un Renault. Vi muchos autos antes de encontrar este, pero ninguno estaba en estas condiciones. Ni remotamente. Tené en cuenta que tiene menos de 18 mil kilómetros”.

Y se nota. Por fuera y por dentro, esta coupé parece salida de un museo de historia argentina. En su biografía hay mucho de eso. El único dueño anterior de este Torino fue Lorenzo Miguel, el histórico dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica, uno de los sindicalistas más poderosos de los años ’70 y representante gremial, entre otros, de los trabajadores de Santa Isabel, que justamente fabricaban este Torino.

El auto tuvo muy poco uso y prácticamente no vio la luz desde que Miguel falleció, en 2002. Fue conservado en buen estado por su familia todos estos años, hasta que lo compró El Griego.

“Pero el hecho de que tenga pocos kilómetros no me desvela”, asegura su nuevo dueño. “El auto lo compré para usarlo. Obviamente, no es para salir al mediodía a hacer trámites por el microcentro, pero no voy a dejar de hacerle kilómetros por el hecho de que esté casi nuevo”, agrega.

Los cuatro jinetes del Rombo cordobés.

Los cuatro jinetes del Rombo cordobés.

El sello de Berta.

El sello de Berta.

Charalambopoulos y López. ¿Por qué los diseñadores prefieren los Renault Gran Turismo?

Charalambopoulos y López. ¿Por qué los diseñadores prefieren los Renault Gran Turismo?

Foto de familia. Más de 47 años de historia los separan.

Foto de familia. Más de 47 años de historia los separan.

El humo de los frenos exigidos.

El humo de los frenos exigidos.

-¿Por qué lo elegiste entre otros Torino?

-Lo compré porque estaba impecable, pero también me gustó la historia del auto. Nunca cambió de dueño y siempre lo mantuvieron en excelentes condiciones. Es un auto argentino de los ’70, que perteneció a un personaje muy importante de la vida política de esa misma época. Sin hacer juicios sobre aquellos años, siento que me compré un pedacito de la historia argentina.

-Me convenciste. ¿Me lo vendés?

-¡Ni loco!

Walter Stegman tenía 22 años cuando su Fuego GTA Max salió de la línea de montaje de Santa Isabel. Era la época de oro del TC2000, con las hazañas de Juan María Traverso, Oreste Berta y esa coupé de tracción delantera que humillaba en las pistas a autos de tracción trasera más potentes, como los Ford Sierra XR4.

Cuando cumplió 45 años, Walter decidió premiarse con esta GTA Max ’91. “La tengo desde hace ocho años, ya tiene 135 mil kilómetros. Cuando la compré le hice todo el trabajo de pintura a nuevo, porque el tercer dueño que la tuvo la había descuidado un poco. Este auto era el sueño del pibe. Soy muy fanático de Traverso y Berta, creo que fue una dupla imbatible en el automovilismo argentino”.

La GTA Max fue la última evolución de la coupé Fuego. Esta versión existió sólo en la Argentina y se presentó en Pinamar, en el verano de 1990. Aquél primer ejemplar exhibido, de color nacarado, quedó en manos de un directivo de Renault Argentina, que le encargó una preparación especial a Oreste Berta.

El Mago de Alta Gracia trabajó el motor, el escape, los frenos, la suspensión e instaló un kit aerodinámico para lograr mayores prestaciones. Y una facha incomparable.

Ese ejemplar, único, hoy está en manos del diseñador Lucas López. El creador del Donto P1 y ganador de varios premios internacionales, tiene este ejemplar desde hace tres años. “Esta es la cuarta coupé Fuego que tengo y, cuando la compré, estaba decidido a despedirme de este modelo buscando el mejor que pudiera conseguir. Y acá está. Es la que más me gustó. Los cambios que le hizo Berta fueron varios, pero sobre todo se trabajó en mejorar la respuesta del motor. La Fuego fue siempre un auto con una muy mala relación peso/potencia. Por eso, en competencias como el rally, los preparadores preferían trabajar sobre el Renault 18, antes que sobre la Fuego. En pista preferían la Fuego, pero sólo porque era más fácil el desarrollo aerodinámico. Berta trabajó sobre el motor y la transmisión para darle una mejor respuesta. Es un auto que en tercera velocidad ya alcanza los 140 km/h. No es un auto para usar todos los días. Cuando sé que ese día voy a andar por autopista, la saco de casa. En el tránsito de Buenos Aires no la meto ni loco”.

-Me convenciste. ¿Me la vendés?

-Antes vendértela a vos, la prendo Fuego.

Hernán Charalambopoulos y su Torino TS de 1974.

Hernán Charalambopoulos y su Torino TS de 1974.

Walter Stegman y su Fuego GTA Max de 1991.

Walter Stegman y su Fuego GTA Max de 1991.

Lucas López y su Fuego Berta de 1990.

Lucas López y su Fuego Berta de 1990.

En este encuentro Gran Turismo, que se realizó en el Autódromo de Baradero, también participó un tercer diseñador argentino: el ex Pininfarina Dan Mattanó.

Por no ser propietario de un Renault, su testimonio puede ser considerado libre de toda subjetividad: “El Torino es un pedazo de historia, es un ícono argentino. El Fluence GT es el auto con mayor tecnología, aunque en términos de diseño creo que le falta un poco más de fuerza. Es un diseño muy básico, poco novedoso. Y, en cuanto a la Fuego, me parece que el mejor diseño es el del modelo original, de 1981. A mí me gustan los autos siempre en su primera serie. Me gustan los autos cuando nacen, no me suelen caer bien las evoluciones y los restylings. Es difícil de explicarlo, porque no tiene una motivación técnica. Me gustan los autos en su primera serie porque me recuerdan al sentimiento que me transmitieron cuando los vi por primera vez”.

-¿Qué pasó con una marca como Renault, que en otros tiempos se animaba a hacer autos más extremos y exclusivos como el Torino o la Fuego, y ahora prefieren autos más conservadores, como el Fluence?

-Creo que Renault fue una marca muy innovadora hace una década, con diseños muy jugados y arriesgados, como el Avantime o el Vel Satis. Fueron productos bastante polémicos, que sólo tuvieron buenos resultados en algunos mercados europeos. Es posible que se hayan asustado un poco y prefirieran apostar por autos más tradicionales. En mi opinión, aquellos fueron autos adelantados a su época, que tal vez hoy tendrían más éxito que hace diez años. Pero también hay que decir que el Fluence es un auto muy cómodo y bien equipado para usar todos los días. Tiene mucho equipamiento de seguridad, que es un tema en el que la industria avanzó muchísimo en estos últimos años. Ahora, como segundo auto, sin dudas tendría el Torino.

Una tarde GT, en el parque de diversiones de Baradero.

Una tarde GT, en el parque de diversiones de Baradero.

Más allá de las entrevistas, los testimonios y las opiniones, el resto de la jornada en Baradero fue como una tarde con amigos en un parque de diversiones. Estaban las personas indicadas, los autos correctos y una pista a nuestra disposición para jugar.

Hicimos fotos, claro.

Pero el resto del tiempo nos dedicamos a improvisar picadas, frenadas exigidas y pequeñas carreras.

No hay dudas de que el Torino es el más glamoroso, que las coupés Fuego son parte de la infancia y que el Fluence GT es el más moderno. Seguro. Confortable. Confiable. Y veloz.

En el mundo de los autos antiguos hay una regla –tan interesante como arbitraria- que indica que un auto puede ser considerado “clásico” recién cuando hayan pasado 25 años del cese de su producción.

La regla puede ser atacada por muchos flancos, pero es invulnerable en un aspecto: la precisión de su cronología biológica. El auto que marca nuestras vidas para siempre suele ser ese que nos desvela en la infancia, entre los 10 y los 15 años. Es decir, justo antes de que sean las mujeres las que nos comiencen a quitar el sueño.

Pero a los 15 no podés comprarte ese auto soñado. A los 20 te comprás el que podés. A los 30, el que te indica la familia. Y recién a los 40 podés comenzar a pensar en cumplir tu sueño del pibe. Por eso: 40-15=25.

¿Se entendió? No importa.

La lección aprendida durante esa tarde en Baradero no fue matemática. Lo bueno fue recordar que una marca con tanta tradición argentina, como Renault, todavía es capaz de producir en Santa Isabel vehículos que resulten emocionantes de manejar.

¿El Fluence GT estará alguna vez a la altura del Torino y la Fuego? Lo hablamos en 25 años.

 

Carlos Cristófalo

Agradecimientos: Luciano Salseduc (Cuyomoyot), Renault Argentina (Fluence GT), Hernán Charalambopoulos (Torino), Lucas López (Fuego Berta), Walter Stegman (Fuego GTA Max), Carlos Urquiza (Autódromo de Baradero), Dan Mattanó, Julián Barbería (Restaurante “Lo de Julián”, San Martín y Rodríguez, Baradero, teléfono 03329-480209).

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