Temporada de tréboles

La Giulietta de Alfa Romeo está a la venta en la Argentina desde hace dos años. Y desde el primer día se ofreció la versión deportiva Quadrifoglio Verde, pero recién este año la planta italiana -ubicada al pie del Monte Cassino- comenzó a abastecer como corresponde al importador argentino, Centro Milano.

La espera valió la pena. De eso puede dar fe Lubri-Press que -un año después de manejar la Giulietta 1.4 TBi – en el último mes tuvo la oportunidad de manejar una QV.

La crítica completa comienza acá.

Por fuera

Los tréboles son el último grito de la moda en esta primavera. Estás avisado.

En su exterior, los cambios son muy sutiles con respecto a la Giulietta 1.4. Las diferencias más notorias, sin dudas, son los tréboles verdes de cuatro hojas –quadrifoglios- en homenaje a la trágica historia de Ugo Sivocci (ver aparte), los espejos retrovisores cromados (que se pueden encargar como opción en las Giulietta 1.4), las pinzas de frenos rojas Brembo, las llantas de aleación Cerchi (225/40R18) y la doble salida de escape cromada.

Si en las fotos la Giulietta te parece un poco más aplastada contra el piso, no es por el peso del piloto: la suspensión de la QV se rebajó 15 milímetros en el tren delantero y 10 en el trasero.

Por lo demás, sigue siendo la atractiva Giulietta de siempre, más aún en este intimidante color Nero. Sus líneas, creadas por el diseñador rosarino Juan Manuel Díaz, todavía son una novedad y una rareza en nuestras calles.

Su silueta resalta en el tránsito con facilidad y, desde el volante, se puede distinguir con rapidez a los fanáticos alfistas: estiran el cuello, se ponen en puntas de pie y agudizan su mirada ultravioleta para distinguir a varios metros de distancia el trébol que confirma su más íntima intuición: “¡Sí, es una QV!“.

 

Por dentro

La terminación del panel en aluminio pulido es muy agradable.

En el habitáculo los cambios también son pocos. Lo más notorio son los asientos tapizados en Cuero Milano y tela, con el Quadrifoglio estampado en los apoyacabezas delanteros y costuras con hilos rojos. Estas costuras se repiten en el volante y la funda de la palanca de cambios.

El tablero es exactamente el mismo que en las otras Giulietta, pero la consola de la QV está revestida con una inserción de aluminio pulido, muy agradable al tacto.

La calidad de los materiales es excelente y, como ya se dijo en su momento, esta nueva generación de Alfa Romeo ya no tiene nada que envidiarle a las marcas premium alemanas.

El equipamiento es muy completo, aunque tiene algunos faltantes imperdonables para un auto de este precio, como los sensores de estacionamiento y el puerto USB para el equipo de audio.

Sin embargo, la versión QV trae de serie varios elementos que las Giulietta más económicas no ofrecen o que se pueden incorporar sólo como opción: doble techo solar eléctrico, revestimiento del techo en tapizado oscuro y pedalera deportiva.

 

Seguridad

En este aspecto, Alfa Romeo no hace diferencias entre la Giulietta más sencilla y la más deportiva: todas vienen de serie con seis airbags, frenos ABS, control de estabilidad, control de tracción, diferencial electrónico Q2, asistencia al arranque en pendiente, apoyacabezas delanteros activos, medidor de presión de neumáticos, espejos exterior con desempañador, encendido automático de luces y sensor de lluvia.

Por este precio se podría incluir también airbag para las rodillas del conductor.

El único opcional en toda la gama Giulietta es el quinto apoyacabezas –para el pasajero trasero central-. Esto es porque la visibilidad hacia atrás ya es de por sí bastante limitada y el apoyacabezas complica aún más las cosas. Pero tiene cinco cinturones de seguridad, inerciales de tres puntos.

En 2010, EuroNCAP sometió a sus pruebas de choque a una Giulietta 1.6 JTD y la calificó con el puntaje máximo de cinco estrellas. Ofrece una protección para adultos del 97%, para niños del 85% y para peatones del 63%.

 

Motor y transmisión

Acá está la gran diferencia con las otras Giulietta que se venden en la Argentina.

Motore 1750i Turbo Benzina, cazzo.

Al levantar el capot nos encontramos con un block cuya tapa reza: “1750i Turbo Benzina”. Los 1.75 litros de cilindrada (1.742 cc, para ser exactos) es una cifra que se remonta a los primeros autos de competición de Alfa Romeo. Como la historia del Quadrifoglio Verde, pareciera ser que la marca sostiene este cubicaje por cábala.

Pero también es un ejemplo de rendimiento, porque con la ayuda de 16 válvulas, inyección directa, turbo e intercooler, este motor tan chico se las arregla para entregar 235 caballos de potencia a 5.500 rpm y 340 Nm desde 1.900 rpm.

Se trata de uno de los autos con tracción delantera más potente de nuestro mercado, tan sólo superado por el Renault Mégane III RS (250 cv) y Toyota Camry V6 (277 cv).

De la administración del caballaje se encarga una caja manual de seis velocidades. No hay opción de caja automática.

 

Comportamiento

Semejante potencia haría pensar en un auto feroz y de reacciones nerviosas, pero nada de eso ocurre con la QV.

En parte, es mérito de un chasis muy equilibrado. Pero también del sistema DNA, que permite tres configuraciones diferentes de la electrónica del auto: Dynamic (para uso deportivo), Normal y All-Weather (para terrenos deslizantes).

En posición Normal, la QV es un hatchback de desempeño discreto, silencioso y muy confortable. En este modo se obtienen los valores de consumo más bajos, con unos excelentes 5,9 litros cada 100 kilómetros en ruta y 11,2 en ciudad. En viajes largos, el motor viaja muy desahogado, girando a sólo 2.800 rpm a 120 km/h.

En posición Dynamic, el sonido del motor se hace más presente en el habitáculo. El turbo se precarga antes y empieza a soplar desde las 1.200 rpm. Se endurece la dirección y los controles de estabilidad/tracción se vuelven un poco más permisivos, para regalarle una buena dosis de diversión al conductor.

El modo All-Weather está pensado para manejar sobre la nieve o el hielo, pero los conductores más conservadores se sentirán seguros y protegidos activándolo los días de lluvia o incluso para trepar pendientes muy pronunciadas, como en las salidas de los estacionamientos. En este modo, las ruedas delanteras no patinan bajo ningún concepto. La entrega de potencia es suave y gradual.

Está demás decirlo: durante casi todo el tiempo que tuve a la QV en mis manos, la manejé en Dynamic.

Con ese modo activado y en conducción tranquila, no se notan grandes diferencias con respecto a la Giulietta 1.4. Tan sólo el andar es un poco más firme, pero nada más.

Eso sí, ni bien el motor supera las 3.500 rpm, el mundo se transforma. La dirección se vuelve más dura y directa, la entrega de potencia es contundente y recién ahí un sonido gutural, mecánico y muy italiano invade el habitáculo.

No sé por qué, también me resultó un sonido familiar. Es un alarido muy parecido al que pegó mi nona Rosa Chiesa, genovesa ella, el día en que se le cayó al piso un frasco recién preparado de su preciado pesto fiore sardo.

Pero, una vez más, la QV está lejos de ser una bestia indomable. Es, más bien, como una erupción volcánica a control remoto.

Acá juega un rol fundamental el diferencial electrónico Q2. Es un sistema que aprovecha los sensores del control de estabilidad y el ABS para ofrecer mayor tracción y velocidad en curva. Cuando se acelera el auto con el volante doblado, los frenos delanteros actúan levemente sobre la rueda interna de la curva para ofrecerle una mayor motricidad a la rueda externa. De esta manera, se simula de manera electrónica el funcionamiento de un diferencial de deslizamiento limitado.

No lo es, pero en la práctica el resultado se parece bastante. Esto hace que el comportamiento de la QV sea tan neutro como el de un auto con tracción integral.

Es muy veloz, pero sin sorpresas. Al acelerar a fondo, no pega los tironeos en el volante –tan característicos del Mégane III RS- y el tren trasero desliza sólo cuando se lo provoca al límite –y no casi todo el tiempo, como en el Golf GTi (leer crítica)-.De todos modos, las prestaciones son de primer nivel: acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 245 km/h.

Los frenos, de mayores dimensiones que los utilizados por las otras Giulietta, son excelentes y no se cansan con facilidad.

 

 Conclusión

La combinación de chasis, motor, frenos y ayudas electrónicas pensadas para el manejo deportivo hacen de la Giulieta Quadrifoglio Verde un auto ideal para los que buscan un hatchback de altas prestaciones.

El sistema DNA y el diferencial electrónico Q2 trabajan para ofrecer un desempeño muy dócil y veloz, al mismo tiempo.

Pero todos sabemos que, especialmente en el mercado argentino, la QV no es un hot hatch más en el montón. Primero, por las pasiones que la marca Alfa Romeo despierta en nuestro país. Y, segundo, por su precio.

Los 65.900 dólares que cuesta la Giulieta QV no representan un dato menor. Y la ubican en la misma liga de, por ejemplo, un Audi S3 Sportback, con tracción integral y 256 caballos.

Hace unos meses, Centro Milano difundió las fotos de dos caballeros bastante conocidos que ahora tienen sendas QV en sus garages: Fabián Cubero y Francisco Mayorga.

Poroto y Paco. Futbolista y ex corredor. Treinta y tres años uno, más de setenta el otro. ¿Qué tienen en común estas dos personas para haber elegido el mismo auto? Sí, ya lo sé, una billetera abultada.

Pero hay algo más que los une: su experiencia como usuarios de autos premium. Al ver el precio de casi 66 mil dólares, un automovilista promedio  optaría con rapidez por marcas más previsibles, con una presencia más estable en el país y, por decirlo con pocas palabras, alemanas.

Lo que diferencia a Poroto y Paco de ese pensamiento es que ellos, como consumidores del segmento, ya pasaron por esa etapa. Y la superaron. Ahora buscan lo nuevo, lo diferente, lo exclusivo. Un auto que los defina y los distinga.

Por 66 mil dólares hay muchos autos veloces y deportivos. Muy buenos. Y muy recomendables. Pero hay pocos que funcionen como un apéndice de la personalidad de su dueño. Y lo distingan de la masa.

Que nadie lo dude: ese pequeño trébol verde es capaz de tanta magia.

C.C.

Fotos de I.O y L.S.

FICHA TECNICA

  • Modelo probado: Alfa Romeo Giulietta 1750 Tbi Quadrifoglio Verde
  • Precio: 65.900 dólares
  • Garantía: Cinco años o 100 mil kilómetros.
  • Comercializa: Centro Milano (www.alfaromeo.com.ar)

MOTOR

  • Tipo: delantero transversal, cuatro cilindros en línea, 16 válvulas, inyección directa, turbo, intercooler.
  • Cilindrada: 1.742 cc
  • Potencia: 235 cv a 5.500 rpm
  • Torque: 340 Nm a 1.900 rpm

TRANSMISIÓN

  • Tipo: tracción delantera, con diferencial electrónico Q2.
  • Caja: manual, de seis velocidades.

CHASIS

  • Suspensión delantera: independiente, tipo McPherson, con resortes helicoidales.
  • Suspensión trasera: independiente, con paralelogramos deformables, resortes helicoidales.
  • Frenos delanteros: discos ventilados (330 mm)
  • Frenos traseros: discos macizos (278 mm)
  • Dirección: de cremallera, con asistencia eléctrica
  • Neumáticos: 225/40R18

PRESTACIONES

  • Velocidad máxima: 245 km/h
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 6,9 segundos
  • Consumo urbano: 11,2 l/100km
  • Consumo extraurbano: 5,9 l/100km
  • Consumo medio: 7,8 l/100km

MEDICIONES

  • Largo / ancho / alto: 4.351 mm / 1.798 mm / 1.465 mm
  • Distancia entre ejes: 2.634 mm
  • Peso en vacío: 1.395 kg
  • Capacidad de baúl: 350/1.045 litros
  • Capacidad de combustible: 60 litros

 EQUIPAMIENTO

  • Frenos ABS
  • Sistema de asistencia de frenado BAS
  • Control de tracción
  • Diferencial electrónico Q2
  • VDC (control dinámico de estabilidad)
  • Hill Holder
  • Doble airbag frontal
  • Doble airbag lateral delantero
  • Doble airbag de cortina
  • Airbag del pasajero desactivable
  • Apoyacabezas delanteros activos
  • Regulación de luces en altura
  • Faros antiniebla
  • Medidor de presión de neumáticos
  • Sensor crepuscular
  • Sensor de lluvia
  • Lavafaros telescópico
  • Espejos con desempañador eléctrico
  • Tapizados combinados de cuero Milano y Tessuto
  • Blue & Me con media player
  • Computadora de abordo
  • Volante multifunción (radio y teléfono)
  • Radio con CD y MP3 con 6 parlantes
  • Techo solar eléctrico
  • Levantavidrios en las cuatro puertas (delanteros, one-touch)
  • Espejos retrovisores exteriores eléctricos
  • Climatizador automático bizona
  • Control de velocidad crucero
  • Alarma
  • Salidas de aireación en plazas traseras
  • Kit fumador con tomacorriente
  • Tapizados oscuros en el interior del techo
  • Tomacorriente en el baúl
  • Asiento trasero con respaldo partido
  • Volante forrado en cuero con costura roja y centro negro
  • Pedales deportivos
  • Tablero en aluminio pulido
  • Expejos retrovisores exteriores satinados
  • Calipers de freno rojos
  • Llantas de aleación 225/40 18″ x 7,5
  • Pack de terminaciones de aluminio (opcional)
  • Butaca del conductor eléctrica con memoria (opcional)
  • Apoyacabezas para quinto pasajero (opcional)
  • Espejo retrovisor interno electrocrómico (opcional)

Maldito, bendito amuleto

 

En 1923, Ugo Sivocci era famoso por ser el piloto menos afortunado de la escuadra Alfa Romeo. Sivocci conocía mucho los autos y tenía gran talento, pero la falta de suerte lo relegaba siempre por detrás de sus tres compañeros: Antonio Ascari, Enzo Ferrari y Giulio Masetti.

Para combatir la mala fortuna, Sivocci pintó un cuadrado blanco, con un trébol verde de cuatro hojas, en la trompa del Alfa Romeo con el que corrió la Targa Florio. Y ganó.

Pero la alegría le duró hasta bajarse del auto. Los mecánicos italianos, campeones de la superstición, le daban el crédito de la victoria al quadrifoglio verde, no al piloto.

Para silenciar las habladurías, Sivocci decidió correr la competencia de Monza sin el trébol. Y perdió la vida en un accidente.

En el acto, la leyenda del trébol de la suerte dejó ser una simple superstición y se convirtió en la religión oficial de Alfa Romeo. Desde la temporada siguiente, todos los autos de la escuadra italiana lucieron un Quadrifoglio Verde, pero ya no enmarcado en un cuadrado, sino en un triángulo. El vértice amputado simboliza la ausencia de Sivocci.

La vida es una sola y no está mal seguir algunas señales del destino.

C.C.

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