Regreso a las tradiciones
Si no te gustan las SUVs, acá tenés un gran argumento a tu favor.









Aunque algunos nos quieran convencer de que el mundo automotor está condenado a tener silueta de SUV, los sedanes están más vivos que nunca. Eso ocurre al menos en el mercado argentino. Con la reapertura de las importaciones reaparecieron berlinas que -en los últimos años- habían tenido presencias apenas simbólicas. También volvieron sedanes que habían sido discontinuados y se lanzaron otros que las marcas ni siquiera se habían animado a traer a la Argentina.
Uno de esos ejemplos es el auto de esta nota. Recordemos que el primer Audi A3 Sedán se lanzó a la venta en Argentina en octubre de 2014, pero en estos once años su participación en nuestro mercado fue apenas testimonial. Y no es justo que haya sido así, porque la marca siempre tuvo muchas expectativas con esta silueta: «Es el Audi perfecto para la Argentina», dijo una vez un ejecutivo de la marca.
En enero pasado se lanzó a la venta el restyling de la cuarta generación del A3 y el Sedán volvió a ofrecerse en nuestro mercado. Viene con un incentivo interesante: ya no tributa la primera escala de impuestos internos. Por eso, su precio bajó de 65.300 a 55.500 dólares.
Lo probamos una semana y la crítica completa se reproduce a continuación.
POR FUERA
Acá no voy a ser objetivo. Siempre me gustó la silueta elegante de los tres volúmenes y este es un buen ejemplo. El A3 Sedán se ve maduro, proporcionado y clásico, aunque sin parecer «viejo» ni «jubilado». Tiene los rasgos justos que lo identifican como un Audi, pero sin estridencias ni ostentaciones.
Aquél ejecutivo que hablaba del «Audi perfecto para la Argentina» lo decía porque es un auto de dimensiones muy acertadas para nuestro mercado. El histórico A4 ya es historia y el nuevo A5 Sedán que lo reemplazará este año es ahora un auto mucho más grandote y ostentoso.
La versión que probamos del A3 Sedán tenía el equipamiento Advanced, que es la más completa cuando se habla de las variantes con el motor más chico. Se caracteriza por venir de serie con llantas de aleación de 18 pulgadas (con Goodyear Eagle 225/40R18), faros 100% de led, deflector sobre la tapa del baúl y techo corredizo.
¿Contra quién compite el A3 Sedán? En la Argentina se enfrenta a otros sedanes del Segmento C (compacto) de marcas premium: Mercedes-Benz A Sedán (163 cv, 58.500 dólares) y BMW 218i Gran Coupé (140 cv, 59.900 dólares). Los fanáticos de la «Ventola» no me van a perdonar si acá me olvido de mencionar a un no-premium, pero con hinchada muy ruidosa: VW Vento GLi (230 cv, 55.635.300 pesos). Sin embargo, los verdaderos «enemigos íntimos» del A3 Sedán son sus hermanos de marca: A3 Sportback y Q3 (ambos con 150 cv y 55.000 dólares).
POR DENTRO
Toda la cabina se ve moderna y muy bien fabricada, pero hay dos detalles que llaman la atención, apenas entrás al habitáculo: el tapizado en tela y la gran mayoría de los revestimientos en plástico duro. Recordemos que, al menos en Argentina, los Audi se venden con un equipamiento básico de serie, que se puede ampliar tildando una amplia variedad de opcionales. Entre ellos figuran el tapizado en cuero y los detalles de terminación S-Line, que ofrecen una estética más refinada.
Es algo que no ocurre con los BMW y Mercedes-Benz vendidos en Argentina, que ya vienen con una configuración fija de fábrica. La ventaja de Audi es que podés configurar el auto a tu gusto. La contra es que cada opcional aumenta el precio final y después genera una diversidad tremenda en el mercado de segunda mano: en nuestro país no hay dos Audi iguales.
Este A3 utiliza la Plataforma MQB Evo, que es una evolución de la conocida base estructural de todos los autos del Grupo VW en el Segmento C (compacto). Las mejoras fueron en términos de estructura, peso y seguridad, pero lo más importante permanece intacto: la posición de manejo sigue siendo perfecta. El volante se ajusta en altura y profundidad, mientras que la butaca del conductor tiene reglajes eléctricos, con extensor de la banqueta para los que tengan las piernas más largas (¡gracias!). Eso sí: el acompañante tiene que conformarse con una butaca de ajuste manual.
El tablero digital de 10.25 pulgadas es muy vistoso, pero no tiene tanta información como su diseño hace pensar. Lo mismo ocurre con la pantalla multimedia de 10.1 pulgadas, aunque ahora sumó carga inalámbrica para el celular (se complementa con dos puertos USB-C).
Las plazas traseras son cómodas para dos adultos (y no tanto para tres, aunque caben). En ese sector faltan salidas de aire, pero al menos hay dos puertos de carga USB-C. El baúl tiene una capacidad de 425 litros. Recordemos que el A3 Sedán siempre tuvo un baúl más grande que la Q3, pero a partir de esta generación la cosa cambió: la SUV llega a un volumen de 530 litros sin superar la cortina de carga.
Este A3 Sedán ni siquiera cuenta con la función Individual, que permite seleccionar diferentes modos de manejo. Además, el climatizador es de una sola zona. Al menos los sistemas de seguridad son completísimos y se detallan en la siguiente sección.
SEGURIDAD
Si bien el restyling es bastante sutil, la mejora más importante en este A3 (2025) se aprecia en la seguridad. No sin bastante demora, el A3 ahora viene de serie a la Argentina con muchas asistencias a la conducción (ADAS), que hace rato ofrecían marcas y modelos mucho más generalistas y baratos.
Los dispositivos que ahora vienen de serie son: frenado autónomo de emergencia (con reconocimiento de autos, bicicletas y peatones), alerta de cambio de carril, aviso de tráfico cruzado trasero, control de crucero adaptativo y sensores de estacionamiento delanteros y traseros. Para ser realmente completo le faltarían funciones como sistema de mantenimiento de carril y detector de fatiga.
LatinNCAP nunca sometió a sus crash tests a un Audi, así que hay que mirar los resultados de EuroNCAP para tener alguna referencia: esta generación del A3 obtuvo la calificación máxima de cinco estrellas con el equipamiento mencionado arriba, con 89% de protección para adultos, 81% para niños y 78% para peatones.
MOTOR y TRANSMISIÓN
Hay pocos autos en el mercado argentino que ofrezcan una gama que tenga un salto de potencia tan grande entre una versión y otra. En el A3, el abanico va desde los 150 cv de esta variante 1.4 TFSi hasta los 400 caballos de la otra disponible, que es la RS 3. En breve se sumará el nuevo S3, que ofrecerán 333 cv. Queda claro que hay un gran hueco vacante en el medio. Es algo que no ocurre con la Q3, que tiene motores intermedios, como el 2.0 TFSi (con 180 cv).
El 1.4 TFSi de este A3 es el conocido block del Grupo VW, que entrega el habitual rendimiento de 150 cv y 250 Nm. La novedad con este restyling es que se reemplazó la histórica caja Tiptronic de seis marchas por una nueva transmisión Tiptronic de ocho cambios (siempre con convertidor de par y levas del cambio en el volante).
La tracción es delantera: si querés un A3 con el mítico sistema Quattro tenés que saltar a los mucho más costosos y potentes S3 y RS3.
COMPORTAMIENTO
Acá está, en mi opinión, la gran diferencia con la Q3. Ya sé que en las SUVs se sufren mucho menos los pozos, badenes, cunetas y lomos de burro. También tengo clarísimo que hay que cuidar muy bien esas lindas llantas con neumático de perfil bajo, pero no hay vuelta que darle: el centro de gravedad más bajo de un sedán siempre tendrá reacciones dinámicas muy superiores a una SUV.
En el caso del A3 Sedán eso se nota incluso manejando en una avenida, en los puentes de acceso a una autopista o en una curva de barrio. Es un auto noble, práctico y ágil para el uso diario, con una cabina bien insonorizada, una posición de manejo excelente y varias ayudas para moverte en el tránsito sin problemas.
Sin embargo, a diferencia de muchas SUVs anodinas, cuando llegue el fin de semana vas a querer seguir manejando este sedán. Salir a la ruta es una experiencia divertida y muy reconfortante. Todos sabemos que el famoso 1.4 turbonaftero siempre brinda la sensación de tener más potencia y torque que los declarados, pero en esta evolución del A3 Sedán se nota más que nunca.
Culpo por esa diferencia notable a la nueva caja de cambios. Las ocho velocidades están muy bien relacionadas y permiten aprovechar todo el rango de posibilidades de un motor históricamente brillante. Se puede viajar en ruta a 120 km/h y en octava marcha, a sólo 1.900 rpm. Pero también se pueden lograr muy buenos valores de prestaciones: acelera de 0 a 100 km/h en 8.4 segundos y alcanza una velocidad máxima de 232 km/h (la octava marcha es larguísima). La recuperación de 80 a 120 km/h la hace en 5.8 segundos.
La otra ventaja de la Tiptronic 8 son los consumos, que son realmente contenidos para este nivel de prestaciones: en ciudad gasta 7.4 litros cada 100 kilómetros, mientras que en ruta se estabiliza en 5.1 l/100km (a 120 km/h). El tanque tiene 50 litros de capacidad, así que la autonomía es realmente destacable.
Sin embargo, lo mejor de todo es disfrutar del motor, la caja y las reacciones del auto en ruta. Es estable, divertido de manejar y un verdadero placer a la hora de bajar cambios y adelantar camiones, siempre con mucha seguridad. Es un gran auto urbano, pero este A3 Sedán pide ruta a gritos.
Hay que saberlo escuchar esos «gritos» y sacarlo a «estirar las piernas» cada vez que tengas una oportunidad.
CONCLUSIÓN
Con la eliminación de la primera escala de impuestos internos, los autos premium de gama media volvieron a tener precios (un poco) más lógicos en la Argentina. Un buen ejemplo es este A3 Sedán 1.4 TFSi Advanced, que en febrero bajó de 65.300 a 55.500 dólares. No es barato, pero no todos los días la Argentina te brinda la oportunidad de ahorrarte 10 mil dólares en impuestos.
Sin embargo, su hermana con carrocería «aventurera», la Q3 1.4 TFSi también bajó en la misma proporción: de 64.600 a 55.000 dólares. La Q3 tiene muchas virtudes que hacen que las SUVs le ganen hace tiempo la batalla de las ventas a los sedanes: tiene una posición de manejo más elevada, un baúl más grande, un poco más de despeje del suelo y el acceso a la cabina es más cómodo para cierto grupo de personas.
Sin embargo, en mi opinión, los sedanes mantienen sus encantos intactos: algunos se quejarán porque el asiento está más bajo y porque la menor altura al suelo obligue a cuidarlo un poco más en lomos de burro y caminos en mal estado. Más allá de eso, el resto es ganancia: la posición de manejo es más lógica y relajada, el comportamiento dinámico en ruta es muy superior, la carrocería emite menos ruidos aerodinámicos y la superioridad estética del sedán es indiscutible.
¿Creés que estoy equivocado? Prove me wrong.
C.C.
Producción fotográfica: Dolores Bulit
