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«LLEGO EL JEFE» Test: Chevrolet Silverado Z71 TrailBoss

La mesa está servida.

Por motor, desempeño off-road, diseño y precio, la Z71 se mete en el podio de las mejores full-size de Argentina. Opina Carlos Cristófalo.

Este temita de probar autos diferentes todas las semanas te vuelve una persona tan inconformista que ni yo mismo me soporto. Sucede que, en enero de este año, cuando la gente de GM Argentina nos prestó para probar durante diez días la nueva Chevrolet Silverado V8 High Country, no pude dejar de pensar en la Silverado V8 Z71 TrailBoss.

Incluso compartimos una travesía por los médanos de Pinamar, donde tuve la oportunidad de manejar un rato a las dos sobre el mismo terreno. ¿Entendés por qué me estoy convirtiendo en una persona horrible? Me dieron durante diez días la pick-up full-size más flamante del momento en el mercado argentino y yo no dejaba de pensar en «la otra».

La cuestión es que -¡por fin!- pude pasar también diez días con la bendita Z71. Y, obviamente, me encantó. Sin embargo, nunca pensé que me iba a gustar tanto. Tiene un precio de lista de 97.169.900 pesos y la crítica completa se reproduce a continuación.

La Silverado V8 High Country es una chata espectacular. Pero tiene una característica que puede resultar incómoda. La High Country llega de serie a la Argentina con los enormes espejos retrovisores llamados «Trailering Mirrors»: es un accesorio que se ofrece en opción en otros mercados y sirve para transportar remolques de gran tamaño. Son geniales para los que se vayan a dedicar a esa actividad, pero para todo el resto pueden ser un engorro: el ancho total con espejos llega hasta 2.641 milímetros. En rutas estrechas invaden -literalmente- medio carril contrario y buena parte de la banquina.

La Z71 TrailBoss, en cambio, viene con unos espejos más convencionales y el ancho total se reduce a sólo 2.478 mm (ver todas las medidas). La Z71 es un poco más alta que la High Country (1.999 contra 1.945 mm). Y, además, cuenta con un mayor despeje del suelo: 288 contra 243 mm.

A todo eso hay que agregarle que la Z71 no viene con estribos. Me encantan las chatas sin estribos. Me parece un accesorio bastante feo y que, en el manejo off-road, siempre se termina ensuciando y golpeando. El acceso a la cabina no es complicado si sabés hacer la maniobra de escalada agarrándote de los pasamanos apropiados. Al menos yo no tuve problemas, porque mido 1.87 metros. Si medís menos, te recomiendo usar un banquito (o ensayar bien la escalada, para no pasar papelones), pero evitemos caer en la tentación de los estribos.

La tremenda facha de la Z71 se completa con los ganchos de rescate pintados de rojo (dos adelante y dos atrás, anclados directos al chasis) y neumáticos AllTerrain: Kumho Road Venture AT51 275/60R20.

Esta unidad estaba equipada con un accesorio opcional muy recomendable: una tapa rígida y plegable para la caja de carga. Es muy fácil de abrir por partes (para cargar equipaje u objetos menores), pero bastante complicada si la querés retirar por completo (para acomodar cargas más grandes). En mi opinión, esta no es una chata que vaya a transportar cargas grandes todos los días, así que el accesorio se recomienda por su mayor virtud: la estanqueidad contra polvo y lluvia es excelente. No filtra nada de suciedad.

En el interior, las diferencias entre la Z71 y la High Country son menos notorias. La HC viene de serie con butacas claimatizadas (frío/calor) y con un tapizado más refinado (con costuras decorativas y emblemas «High Country»). Además, los ajustes eléctricos de los asientos delanteros tienen memoria. Las dos Silverado tienen volante con ajuste en altura y profundidad, pero en la HC el mecanismo de movimiento de esos reglajes es eléctrico. Otro detalle relevante: la HC viene con «Head-Up Display» (proyección en el parabrisas de la información más relevante del tablero) y la Z71, no.

Más allá de eso, la Silverado «base» en Argentina sigue teniendo una cabina enorme, luminosa, súper confortable para cinco pasajeros y con una enorme cantidad de huecos para guardar objetos. La calidad es la típica de estas camionetas: sin grandes refinamientos, pero con muy buenos materiales. Es una full-size y está en otra dimensión frente a cualquier pick-up mediana. Siempre recomiendo subirse al menos una vez, para experimentar la sensación: realmente estas chatas son de otro planeta.

Y, por supuesto, eso de «base» es sólo un chiste: ojalá los autos «base» fabricados en el Mercosur vinieran de serie con equipo de audio Bose, dos tomas eléctricos de 230 voltios (en la cabina y en la caja de carga), portón de caja con apertura automática eléctrica, tablero digital de 12.3 pulgadas y pantalla multimedia de 13.4 pulgadas (con Apple CarPlay, Android Auto, OnStar y Wifi propio para conectar hasta ocho dispositivos móviles).

Casi todos los dispositivos de seguridad son iguales en las dos Silverado. Esto incluye a los seis airbags, el frenado autónomo de emergencia, el asistente de remolque y la cámara con visión en 360 grados. La High Country se desmarca por detalles como el control de crucero adaptativo, la cámara extra para monitorear lo que ocurre en la caja de carga y el sistema que hace vibrar el asiento del conductor cuando las asistencias a la conducción (ADAS) están interviniendo por algún motivo (ya sea para alertar por un cambio de carril no señalizado o la presencia de un objeto o peatón demasiado cerca del vehículo).

Como todos los Chevrolet modernos, la Silverado llega a la Argentina con el sistema OnStar con WiFi: el asistente de seguridad es completísimo y durante muchos años estuvo solo en el mercado. Ahora GM tiene la competencia de Toyota Servicios Conectados (aunque los japoneses aún no se animaron a competir en el segmento full-size) y Ford Pass, que corre con una ventaja importante: es el único que es gratis de por vida. Toyota y GM cobran un abono después de un período de pruebas gratuito.

El organismo IIHS, representante en Estados Unidos de GlobalNCAP, sometió la Silverado a sus pruebas de choque y los resultados no fueron los mejores: calificó con la nota más baja «P» («poor», pobre) en una de las pruebas de choque frontal y en el funcionamiento de las luces. También planteó sus dudas con una «M» («marginal») en otra prueba de choque frontal con un ángulo más exigente. Además, se cuestionó el sistema de retención de sillas para niños.

Acá no hay ninguna diferencia con la High Country. La Z71 tiene el mismo motor EcoTec3 V8 atmosférico, que deriva del mismo block que usaba el ya discontinuado Camaro. En la configuración para nuestro mercado entrega 360 cv de potencia a 5.600 rpm y 519 Nm a 4.100 rpm. Sí, la Z71 es la más «barata» de las full-size, pero también es la menos potente. Diría que ese es su principal punto en contra, aunque sigue siendo un abismo de potencia frente a cualquier chata mediana.

El motor cuenta con un sistema de desactivación de cilindros, que permite funcionar con sólo seis o cuatro pistones cuando se circula a velocidades constantes. Esto ayuda (un poco) a bajar los consumos.

La caja de cambios es la misma automática de 10 velocidades de Ford. Recordemos que es un desarrollo conjunto de GM y el Óvalo: los dos archirrivales se unieron hace ya algunos años para diseñar una transmisión que aprovechan desde el Mustang hasta la Ranger nacional, pasando por estas Silverado.

La tracción es 4×4 desconectable, con reductora y bloqueo de diferencial trasero. Mientras algunas marcas compiten por ver quién ofrece la mayor cantidad de modos de manejo, la Silverado ofrece apenas tres: Off-Road, Normal y Sport.

Vamos con el disclaimer que incluimos cada vez que probamos una full-size. Estas chatas no sirven y no están diseñadas para las calles estrechas de las principales ciudades de la Argentina. De hecho, es una tortura para el conductor y una falta de respeto para el resto de los automovilistas intentar desplazarse con estos mastodontes por nuestras urbes saturadas.

Sin embargo, la Argentina es un país inmenso, hermoso y vacío. Fuera de la ciudad es donde cobran sentido estos aparatos y donde podés disfrutar sin culpas su fabuloso confort de marcha en todo tipo de terreno, la enorme cabina y sus proporciones patagónicas.

Por supuesto, la rústica Z71 TrailBoss se adapta mucho mejor a los caminos argentinos -extensos, desolados y en pésimo estado- que la refinada High Country. Durante los días de prueba recorrimos muchas rutas y caminos rurales de la provincia de Buenos Aires, donde se apreció la enorme diferencia en la puesta a punto de las suspensiones.

La HC tiene una calibración pensada para circular la mayor parte del tiempo sobre el asfalto. Es cómoda y refinada en sus reacciones. La Z71 es bastante más áspera, pero se siente muy cómoda apenas se termina el pavimento. El llamado «Kit Z71» -con amortiguadores específicos y un mayor despeje del suelo- se entretiene pasando por arriba de pozos, ripio, serruchos, barro y huellones. 

Los neumáticos Kumho Road Venture AT51 275/60R20 de la Z71 se adaptan mucho mejor a todo tipo de terreno que los Bridgestone Dueler 275/60 R20 de la HC. Por eso, para encontrar otra full-size tan bien preparada para nuestros caminos rurales hay que buscar sólo en el terreno de las F-150 Tremor y Raptor de Ford.

La capacidad de carga es de 716 kilos, con 1.781 litros de volumen y puede remolcar un tráiler de hasta 4.128 kilos. Las prestaciones medidas sobre asfalto son apenas peores que la HC, pero todo es por la diferencia en los neumáticos. La Z71 acelera de 0 a 100 km/h en 6.3 segundos (contra 6.1 de la HC) y su velocidad máxima está limitada a 183 km/h (igual en ambos casos). La recuperación de 80 a 120 km/h la hace en 5.5 segundos (contra 5.3 de la HC). Volvemos a la sección anterior: otras full-size tienen más potencia, pero estos valores de prestaciones no están nada mal.

El tema del consumo es bastante curioso. Por empezar, el tanque de combustible es el más chico de su segmento: tiene 91 litros (la F-150 carga 140 y las Ram oscilan entre 100 y 117 litros), lo cual limita un poco la autonomía. Durante las pruebas en los médanos del verano me asusté con el consumo off-road: llegó a marcar hasta 25 litros cada 100 kilómetros, pero eso es algo esperable cuando uno maneja con la baja conectada y en terreno pesado.

Una cosa muy distinta es en ruta, a velocidad constante, que es cuando entra en acción el sistema de apagado de cilindros. A 120 km/h, en décima marcha y a 1.800 rpm, logré una marca de apenas 13 l/100km. En el uso urbano los números se disparan un poco y llegan a 17 l/100km.

La Chevrolet Silverado Z71 no es la más potente, no es la más lujosa ni es la más equipada de las pick-ups grandes que se venden el Argentina. Sin embargo, con un precio de 97.169.900 pesos es la más «barata» entre todas las opciones que se ofrecen en nuestro mercado.

Además, tiene una configuración off-road ideal para la gran mayoría de los caminos del país. No cae en el error de confundir el lujo con la capacidad para circular por todo tipo de terrenos con la mayor comodidad, robustez y seguridad. Además, tiene una estética arrolladora: debe ser la Chevy más linda que se vende en la Argentina desde los tiempos de los Camaro, Corvette y Serie 2. 

Por todo eso, la Z71 TrailBoss merece un lugar en el podio de las mejores chatas del mercado argentino. Está un escalón por debajo de las F-150 Raptor y Tremor, pero muy por encima de todas las otras opciones full-size.

C.C.

Producción fotográfica: Dolores Bulit.

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Director Propietario  •  Nestor Martinez
Director Periodístico  •  Carlos Cristófalo
Director de Arte  •  Mariano Cerdá
Marketing  •  Conrado Viacava
Diseño web  •  Marcela Ploetz

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ficha técnica

Tirada  •  3000 ejemplares
Formato  •  Tabloide Chico
Páginas  •  80-116 páginas a color
Papel  •  Ilustraciones 90 y 150 grs
Periodicidad  •  Mensual