Créditos y cobranzas: los malqueridos de la empresa

Por Roxana Piombino

 

En toda organización, y Fercol no se exime de la regla, hay un área en donde convergen las más nobles intenciones con las realidades más ríspidas. Allí, donde se hace la radiografía del cliente, en donde se destapa la olla de su situación financiera, es donde trabajan los menos queridos por el afuera: los que desmenuzan los créditos y cobranzas.

En lo cotidiano es bastante fácil definir el accionar de este sector, todo el mundo sabe que la necesidad de la empresa se basa en el rescate pronto y seguro del dinero que tiene invertido en la multiplicidad de cuentas corrientes y valores para, a la vez, hacer frente a los propios ompromisos; dicho sea de paso, este ingreso nunca parece suficiente para afrontar la cantidad in crescendo de gastos; este círculo cierra perfecto cuando se arriesga lo menos posible por cliente.

El dinero no es más que otro insumo en la cadena de la producción

El dinero no es más que otro insumo en la cadena de la producción

Si nos metemos de cabeza en la situación actual del país nos encontramos con un escenario en el cual, a veces, necesitaríamos de la vara mágica de Harry Potter.

Las grandes empresas, aquellas que manejan todo el mercado, las que ponen las reglas, trabajan solo de contado o con créditos tan exiguos que se esfuman en una sola operación. Por otro lado, en las pymes las ventas, ya sean en comercios como bien de cambio o en la industria como insumos, se manejan con una financiación no menor a 60 días.

Estas dos caras tan distintas de la misma moneda hacen que el área, pase de ser un área genuina a ser un sector místico, en el cual se producen los milagros más inesperados.

Aparece en escena otro gran protagonista, el banco. Es importante dejar en claro que las empresas vendemos bienes o servicios, no dinero. De esto último se encargan las entidades bancarias.

En definitiva, el dinero no es más que otro insumo en la cadena de la producción. La falta de billetes deberá prevenirse a través de acuerdos previos con las entidades financieras (que no son más que proveedores habituales), pactando costos razonables a cambio de moneda contante y sonante de acuerdo a la necesidad de cada uno. Estos acuerdos serán viables siempre y cuando las garantías ofrecidas sean lo suficientemente sólidas como para afrontar cualquier traspié. Se supone que la palabra crédito emana de “creer” y creer significa “confianza”. En lo cotidiano, desde el otro lado y en el gerenciamiento de este sector también somos dadores de crédito. Este área es la responsable de determinar cuál es el crédito justo para cada cliente. Esta determinación no solo surge de cuestiones matemáticas; es una cuestión de conocer al cliente, sus necesidades, sus proyectos, su capacidad de inversión, de pago, sus bienes materiales, todo lo que hace a un sujeto apto para un préstamo.

En la vasta red de tareas que se tejen en una empresa, el área se conecta con ventas, con satisfacción al cliente, con recursos humanos. Siempre dando un servicio al cliente, el sector vela para que se respeten los acuerdos.

Lamentablemente, no siempre es la parte más popular dentro de la compañía; a veces se generan conflictos no buscados, cuando un impago ocurre. La mejor forma de llevar a buen término estos problemas es el dialogo: solo con la buena voluntad y cooperación de ambas partes se logran beneficios mutuos.

 

* Fercol Lubricantes

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