El principio CPI

Por Néstor Setzes

Cada vez que un Gerente o Director Pyme intenta una modificación en el comportamiento de su personal a cargo se encuentra con infinidad de obstáculos propuestos por las mismas personas, a los que podemos definir genéricamente como “resistencia al cambio”.Esas modificaciones de comportamientos a veces son necesarias “sí o sí” y es aquí donde vienen los desgastes más grandes al querer implementar el cambio. Se trata de una de los desafíos más difíciles y desgastantes del trabajo gerencial.

El peor destino de un cambio: “Se implementó pero al poco tiempo todo volvió a estar como antes”.

El peor destino de un cambio: “Se implementó pero al poco tiempo todo volvió a estar como antes”.

Un simple proceso de tres pasos puede ayudar a que esa modificación de comportamientos tenga más posibilidades de éxito. Consiste en lo siguiente: “CPI: Capacitar – Persuadir – Imponer”.

El secreto es respetar el orden de la secuencia sin saltear ningún paso, cada uno de los cuales se trata de lo siguiente:

1- Capacitar es enseñarle a la persona exactamente de qué se trata lo que debe hacer y cómo puede hacerlo.  Nada peor que dar por sentado un conocimiento que no se posee. Las técnicas para lograrlo pueden ser muchas y variadas y van desde una capacitación o curso formal en grupo, individual, o simplemente a través de un “guía” o “coach” que enseñe, evalúe y haga el seguimiento del aprendizaje entre otros. Esto es válido tanto para tareas operativas como para los escalones más altos de la pirámide organizacional.

2- Persuadir es convencer al empleado y hacer que entienda que el cambio es bueno, válido y viable. Muchas veces el empleado se resiste con más firmeza simplemente porque no está convencido de los beneficios esperados, o simplemente no los comprende. Cualquier cambio que es bueno para la organización lo es para cada uno de sus integrantes ya que por encima de sus tareas están la sobrevivencia y crecimiento del conjunto, lo que redundará en estabilidad y posibilidades de crecimiento para él.

3- Imponer es obligar a que las personas actúen de determinada manera más allá de lo que sepan y quieran. Se trata de una obligación coercitiva. Para llegar a este paso deben haberse ejecutado los dos anteriores y tener la certeza de que se hicieron de manera adecuada. Es habitual que un empleado no modifique comportamientos a pesar de saber y de entender que el cambio es bueno simplemente por inercia o costumbre. A veces también se da por simple egoísmo. Luego, sea que el cambio de comportamientos se logró en los dos primeros pasos o en el último, será de mucha ayuda establecer “reglas claras” y “premios y castigos”.

El seguimiento y control de que las cosas se hagan conforme a lo nuevo establecido es fundamental para no caer en que “se implementó pero al poco tiempo todo volvió a estar como antes”, comentario muy habitual entre Gerentes y Directores en todas las empresas.

 

* SICFIE, Asesoramiento y Control PyME – Coaching empresario. info@sicfie.com.ar / www.sicfie.com.ar

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