La caja mágica

Hace tan sólo dos años, la presencia de Volkswagen en el segmento de las pick-ups era igual a nula. Con la excepción de la Saveiro, la marca líder en ventas en el mercado argentino se estaba perdiendo el boom de ventas de las pick-ups medianas.

Así fue como llegó la Amarok, la primera camioneta mediana desarrollada por Volkswagen y fabricada para todo el mundo en la planta argentina de Pacheco.

En estos dos años, dos cosas ocurrieron: los concesionarios de VW aprendieron a vender vehículos en un segmento que ignoraban por completo y el público aceptó que una marca alemana también podía fabricar chatas para el trabajo.

El camino no estuvo exento de altibajos. Hoy la Amarok es la segunda pick-up más vendida de la Argentina, lo cual es todo un logro. Aunque también es cierto que muchos competidores están en plena renovación de modelos y que el éxito argentino no se está replicando en otros mercados clave, como Brasil.

Pero, no hay dudas, su llegada marcó un quiebre en el segmento: a partir de la Amarok, las pick-ups ya no tienen prejuicios para incorporar tecnología y confort a granel.

Despliegue impactante. Volkswagen llevó 90 Amarok Automática al estadio Mario Kempes para la presentación nacional.

Volkswagen descubrió con habilidad que la chata no es sólo un vehículo de trabajo, sino también un transporte familiar, un juguete de esparcimiento y una necesidad que no tiene por qué estar reñida con el confort.

A fines de este 2012, Volkswagen Argentina debería alcanzar el objetivo ambicioso que se propuso a comienzos del 2010: ser líder en el segmento argentino de pick-ups.

Pero en Pacheco saben que será muy difícil lograrlo. Casi imposible. Marcas con gran tradición en el segmento, como Chevrolet y Ford, están presentando sus renovadas pick-ups, y la líder indiscutible, la Toyota Hilux, parece cada vez más cómoda en su trono.

Por eso, el mes pasado en Córdoba, Volkswagen Argentina presentó a esta camioneta como la Nueva Amarok. Las novedades no son tantas, como sí las intenciones de la marca de demostrar que está lejos de darse por vencida.

Asfalto, ripio, barro y vados. Volkswagen diseñó en Córdoba un recorrido soñado para manejar la nueva pick-up.

Por fuera

No esperen sorpresas, accesorios exclusivos ni restylings. El diseño exterior de la llamada Nueva Amarok es prácticamente idéntico al de la pick-up que se vende desde hace dos años.

Las novedades externas son tan pocas que sobran los dedos de una mano para enumerarlas: nuevas opciones de diseño para las llantas y cerradura sobre el portón trasero. Estos cambios no son ni siquiera exclusivos de la Amarok Automática, sino que se aplican a todas las versiones con el motor de 180 caballos de potencia.

El Valle de Calamuchita, un buen vehículo 4×4 y el tanque lleno siempre resultarán un excelente programa.

La Amarok Automática tan sólo se diferencia de la manual por un solo detalle.

Minúsculo y apenas perceptible. El logo “4Motion”, ubicado sobre el portón trasero, tiene en la versión Automática el “4” pintado de negro. Esto es porque su sistema de tracción integral es del tipo permanente. Las Amarok manuales, en cambio, tienen el “4” en rojo, señal de que tienen una doble tracción desconectable.

A pesar de las no-novedades, el diseño de la pick-up de VW sigue siendo elegante y uno de los más atractivos del mercado. Eso, claro, a pesar de que su perfil recuerde tal vez demasiado a la Hilux. Pero ese es un pecado que no cometieron sólo los diseñadores de VW, sino todos aquellos que se propusieron desbancar a la Toyota.

Casi sin novedades en el interior. Buena calidad de terminación y un equipo de audio que deja bastante que desear.

Por dentro

¿Acá sí esperabas ver novedades? Lo lamento, tampoco abundan. Con excepción de la palanca de cambios que identifica a la versión Automática, poco varió.

En el tablero se añadió una pequeña función a la pantalla para indicar en qué marcha se viaja en todo momento y las versiones más equipadas sumaron desde este año butacas calefaccionadas.

Ni siquiera se cambió el equipo de audio –que parece más digno de un Gol que de un vehículo de más de 250 mil pesos- ni se incorporó la pantalla táctil multimedia que sí equipan las Amarok que hasta ahora se exportaban a Europa.

La caja automática tiene tres modos: Directa, Sport y Secuencial.

Por lo demás, el interior es sobrio y está bien terminado. Abundan los plásticos duros, pero de calidad. La insonorización del habitáculo mejoró varios puntos. Y la posición de manejo sigue siendo rupturista: la primera pick-up que se maneja como un auto hizo escuela y el mismo camino fue seguido por Chevrolet y Ford.

Seguridad

En 2010, la Amarok pateó el tablero del segmento al ofrecer el equipamiento de seguridad más completo y avanzado de su segmento. Por lejos. Y eso se mantiene en esta “Nueva Amarok”.

La versión Automática viene de serie con ABS Off-Road, control de tracción, control de estabilidad, control de ascenso y descenso de pendientes, bloqueo electrónico de diferencial y cuatro airbags.

La única novedad del tablero está en la pantalla, arriba y a la derecha: es el display que indica en qué marcha está la caja automática.

La nueva Ranger, que saldrá a la venta a fines de junio, le sacará un poco de ventaja en este aspecto al ser la única pick-up que ofrecerá seis airbags en las versiones más equipadas.

Motor y transmisión

Acá es donde Volkswagen concentró todas las novedades que ameritan hablar de una “Nueva Amarok”. Desde comienzos de año, las versiones con el motor 2.0 bi-turbodiesel aumentaron su potencia de 163 a 180 caballos. Y el torque saltó a 400 Nm. En el caso de la variante Automática, trepó hasta 420 Nm a 1.750 rpm. Se trata de un propulsor silencioso, ágil y económico.

“Nueva Amarok Automática”. Volkswagen tuvo que plotear todas las pick-ups para que se notara la diferencia.

La otra gran novedad es la incorporación de la caja automática de ocho velocidades. Se trata de una transmisión fabricada por el especialista ZF en Alemania y desarrollada para vehículos todo terreno de última generación.

Tiene tres embragues y un funcionamiento sorprendente. Se habla más de él en el apartado de comportamiento.

Por último, la Amarok Automática ya no tiene un sistema de doble tracción desconectable con reductora, sino que utiliza un más sofisticado sistema de tracción integral permanente con diferencial Torsen, que reparte en todo momento el torque en función de la capacidad de tracción de cada rueda.

Lubri-Press manejó la Amarok Automática durante 300 kilómetros, en compañía del diario El Día de La Plata.

Comportamiento

La prueba de manejo consistió en un recorrido de ida y vuelta entre Córdoba y Villa General Belgrano. A la ida, el recorrido atravesó caminos secundarios, la mayoría de ellos con pésimo asfalto, mucho ripio, un poco de barro y más de cinco cruces de vados.

El regreso fue todo sobre asfalto, por caminos de montaña, autopistas y el reingreso a Córdoba en un tedioso horario pico.

Con la caja de carga vacía, la Amarok se sigue jactando de un andar muy confortable, con reacciones rápidas al volante y con una sensación de aplomo que sigue recordando más a una SUV que a una pick-up.

El chasis asume sin problemas las nuevas cifras de potencia y torque. De hecho, las celebra. La camioneta dobla casi sin inclinar la carrocería y transmite sensaciones de seguridad y agarre más propias de un auto que de un vehículo de trabajo.

La caja de cambios primero sorprende por su exagerada cantidad de marchas –para encontrar otro vehículo en la Argentina con ocho cambios y un precio relativamente accesible hay que pensar recién en un BMW Serie 1-. Pero, a los pocos segundos, todo parece encajar.

El pase de marchas es absolutamente imperceptible. La entrega de torque y la aceleración del vehículo es lineal. Los únicos factores que alertan sobre el cambio de marcha son el testigo del tablero y el motor, que cambia su sonido al variar el régimen con cada nueva marcha.

La caja puede utilizarse en tres modos. Automático (con la palanca en “D”), muy recomendable para ciudad y para una conducción económica. Deportivo (con la palanca en “S”), el sistema estira los cambios hasta un régimen más alto, para ofrecer una respuesta más rápida al acelerador. Y Secuencial (con la palanca desplazada hacia el carril derecho), donde el conductor puede elegir en todo momento el cambio más indicado. El sistema no respeta los deseos del conductor a rajatabla y, al acercarse al corte de inyección (ubicado en 4.200 rpm), introduce de inmediato la marcha siguiente.

¿Y para qué sirven ocho velocidades?

En primer lugar, para que en viajes por autopistas el motor trabaje más relajado. A 120 km/h y en octava marcha, trabaja a sólo 2.000 rpm. En segundo lugar, para lograr muy buenos valores de prestaciones. La Amarok Automática acelera de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos (10,6 con caja manual de sexta) y recupera de 80 a 120 km/h en quinta en 8,5 segundos (11 segundos en quinta, con caja manual).

Y, por último, el consumo de combustible se mantiene muy bajo porque el sistema tiene un mayor espectro de opciones para que el motor trabaje siempre con el cambio más eficiente. Entre la Amarok Automática y la manual no hay variaciones en el consumo promedio: las dos gastan 8 litros cada 100 kilómetros.

¿Tiene alguna contra esta caja? Sí, dos que pueden ser de gran importancia para algunos usuarios. La primera es que con esta caja se perdió la reductora, que permite que la Amarok manual tenga un desempeño muy bueno en caminos escarpados o con barro pesado. La primera marcha de la caja ZF es muy corta, pero no tanto como la primera en baja de la Amarok manual.

Así y todo, VW declara que la Automática tiene más capacidad de remolque que la manual: 3.200 kilos contra 3.000.

La otra contra es que, al utilizarla en modo secuencial, la mano derecha del conductor se verá obligada a trabajar horas extras. En caminos de montaña, con muchas curvas, casi imposible retirar la palma de la palanca, rebajando de octava a tercera con cinco golpes de puño y vuelta a subir con otros tantos. Unos comandos en el volante serían de gran ayuda para quienes todavía aprecian manejar una caja con sus propias manos.

Conclusión

La primera chata de la era digital ahora es más sofisticada que nunca, pero ya no es la única en su tipo en nuestro mercado. Volkswagen todavía tiene que lidiar con las grandes virtudes de sus rivales: la confiabilidad de la Hilux y el peso histórico de las marcas Chevrolet/Ford.

Pero al explotar el nicho de la sofisticación a su máxima potencia, la gente de VW no se equivoca.

Sabe que en nuestro país hay consumidores de pick-ups que siempre buscan la última palabra en tecnología. Son esas personas que obligaron a muchas marcas a reformular su cartera de versiones, haciendo más hincapié en las varientes tope de gama que en las básicas, cada vez con menos demanda.

En VW saben eso y lo dicen sin tapujos: “El público es el patrón, no el operario”, afirmó Leonardo Bech, responsable de Vehículos Comerciales de la marca alemana, este mediodía en Córdoba.

Cada vez más lejos de la herramienta pura de trabajo y cada vez más cerca del VPTO (Vehículo Para Toda Ocasión), la Amarok Automática no es un derroche exagerado de marchas y embragues.

Es el gadget tecnológico más gratificante –y también costoso- que haya surgido del segmento de las pick-ups.

Y, se sabe: los gadgets sirven más para divertirse que para laburar.

C.C.

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