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Test: Mercedes-Benz GLC 300 4Matic

La sucesora de la GLK es más moderna, más eficiente y viene más equipada que nunca. Pero necesitará una versión de entrada a gama para retomar su volumen histórico de ventas.

 

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Tiene 241 caballos, turbo y caja de nueve velocidades. ¿Adónde más la llevarías?

Tiene 241 caballos, turbo y caja de nueve velocidades. ¿Adónde más la llevarías?

Un autódromo es un buen lugar.

Un autódromo es un buen lugar.

Pero, si además tiene pista de Rallycross, mejor aún.

Pero, si además tiene pista de Rallycross, mejor aún.

Si el Clase C es el sedán de Mercedes-Benz más vendido del mundo, la Clase GLK cumplió hasta ahora con el mismo rol, aunque entre las SUVs de la marca de la Estrella. Posicionada en el Segmento D (mediano) y compartiendo numerosos componentes con el sedán, la GLK tuvo un particular éxito en el mercado argentino y latinoamericano, por su mayor capacidad para adaptarse a nuestros malos caminos.

Pero aquella GLK ya es historia. No existe más. En su reemplazo, llegó la nueva Clase GLC, que se puso a la venta el mes pasado en la Argentina, junto con la nueva gama de SUVs de Mercedes-Benz.

Por el momento, se comercializa en una sola versión para nuestro mercado: GLC 300 4Matic Automática, con un precio de 102 mil dólares.

La manejamos una semana y la crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA

Olvidate de las líneas cuadradas que hicieron famosa a la GLK (y que, a su vez, estaban inspiradas en la clásica Clase G). La nueva GLC es una SUV de líneas modernas, refinadas, aerodinámicas y… con ciertas reminiscencias de Audi.

Y es que, con esta nueva generación de SUVs, Mercedes-Benz no tuvo ningún prurito en seguir el camino de sus competidores más exitosos. Y así como la GLE Coupé es una imitación algo tardía de la BMW X6, esta GLC recuerda en mucho a la Q5 de la marca de los Anillos. Eso no es todo: en Europa ya se comercializa una GLC Coupé, con líneas más deportivas, claramente inspirada en la BMW X4.

Pero dejemos de lado a la competencia y volvamos a su referencia obligada: la GLK.

La GLC es 120 milímetros más larga, 50 más ancha y 9 más alta. La distancia entre ejes creció en 118 mm, hasta llegar a un total de 2.873 mm. Todas las dimensiones están en la ficha técnica de abajo.

El resultado final es muy atractivo, aunque perdió algo de la personalidad más definida (y algo rústica) de la GLK.

En la Argentina, la GLC 300 4Matic se comercializa con una configuración que trae de serie numerosos accesorios que son opcionales en Europa.

Por ejemplo, las espectaculares llantas de 19 pulgadas (calzadas con PirelliScorpion 235/55R19 Run-Flat). Le quedan muy bien a la vista y llenan por completo los enormes guardabarros (aunque en la sección Comportamiento mencionamos algunas contras).

También viene de serie con el llamado Paquete Exterior Off-Road. Consiste en barras longitudinales sobre el techo y protecciones especiales en las partes bajas del vehículo. Las secciones que quedan a la vista (adelante y atrás) están cromadas. Incluye también puntas de escapes más deportivas.

El resultado final es espectacular. La GLC se ve elegante, deportiva y aguerrida. Todo al mismo tiempo.

Las llantas de 19 pulgadas son algo incómodas en el uso diario.

Las llantas de 19 pulgadas son algo incómodas en el uso diario.

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POR DENTRO

Si el exterior tiene algunos rasgos que recuerdan a sus rivales, el interior es ciento por ciento Mercedes-Benz. Tiene varios componentes en común con el sedán C 250 Avantgarde, pero mucho más equipamiento y unas terminaciones todavía más cuidadas.

Acá también tenemos de serie varios elementos que en Europa sólo se consiguen como opcionales: un enorme techo panorámico y el Paquete Interior AMG.

Este último consiste en butacas específicas en cuero negro -con ajustes eléctricos y tres memorias-, volante deportivo de base plana, pedalera en aluminio y alfombras exclusivas. El resultado es soberbio y la única contra que le veo es que sólo las alfombras tienen el logo AMG. El resto de los accesorios no tienen identificación de la división deportiva de Mercedes. Una pena, porque ese es un logo que a muchos nos gustaría lucir.

No hace falta decir que la posición de manejo es excelente. Te dan ganas de aferrarte a ese volante de aro grueso, ergonómico y con costuras preciosas a la vista; dejarte abrazar por esa butaca con ajuste de longitud hasta en la base de la butaca (ideal para los dueños de piernas largas), y no manejar nada más por el resto de tu vida.

La información que rodea al conductor es muchísima y cuesta acostumbrarse a sacarle todo el provecho. Por suerte, Mercedes-Benz dispuso diferentes maneras de acceder a ella.

La computadora de abordo y el equipo de audio se pueden manejar desde el volante y otros comandos más tradicionales. Lo mismo puede decirse del climatizador, el navegador o el teléfono. Se puede elegir entre botones de acceso directo, un joystick redondo muy fácil de operar o el más vanguardista (pero a la vez menos intuitivo) touch-pad, que permite deletrear funciones, buscar nombres en la agenda de contactos, escribir a mano una dirección en el GPS y simplemente dibujar firuletes.

A eso hay que sumarle las funciones de gestión de la electrónica de manejo y del programa de conducción off-road.

Las variables de operación son múltiples y también lo es toda la información a la vista del conductor. Tenés el tablero completísimo, con relojes claros y una pantalla digital bien grande. Tenés la central multimedia de ocho pulgadas en la consola, con gráficos de altísima resolución y excelente diseño. Y contás también con el Head-Up Display, que proyecta en el parabrisas algunos datos básicos de velocidad y GPS.

Las plazas traseras son bien amplias. Con respecto a la GLK, ahora hay más espacio para las piernas. Como siempre, pueden viajar tres adultos, aunque la forma del asiento está pensada para que viajen dos adultos. Muy, pero muy holgados de espacio.

El baúl es enorme. Tiene una capacidad de 550 litros, que se puede ampliar hasta 1.600 litros, rebatiendo los respaldos traseros. El portón de carga es de apertura automática.

Bajo el piso del baúl hay un doble fondo con mucho espacio para ocultar objetos. Ese lugar es tan grande que hasta cabría una rueda de auxilio. Pero no hay ninguna.

Con los neumáticos Run-Flat, Mercedes-Benz prescinde por completo de la quinta rueda. El sistema permite circular con las cubiertas completamente en llanta, pero es una solución poco práctica para nuestro país. Y resulta incomprensible para un vehículo con pretensiones off-road.

Techo panorámico e interior AMG. La GLC viene equipadísima.

Techo panorámico e interior AMG. La GLC viene equipadísima.

Volante AMG y un interior que recuerda en mucho al Clase C.

Volante AMG y un interior que recuerda en mucho al Clase C.

Tablero clarísimo. Y completísimo. También tiene Head-Up Display.

Tablero clarísimo. Y completísimo. También tiene Head-Up Display.

Touchpad, joystick y botones de acceso directo. Hay hasta tres modos de activar cada función.

Touchpad, joystick y botones de acceso directo. Hay hasta tres modos de activar cada función.

El sistema off-road tiene programas para hielo, tierra/barro/arena, remolque y pendientes.

El sistema off-road tiene programas para hielo, tierra/barro/arena, remolque y pendientes.

SEGURIDAD

Viene bastante equipado en este aspecto. Tiene siete airbags (incluye de rodillas, para el conductor), frenos ABS con asistencia al frenado de emergencia, repartidor de frenado, control de estabilidad, control de tracción, asistencia al arranque en pendiente, control de descenso y control de balanceo de tráiler, entre muchas otras ayudas al manejo.

Sin embargo, en un vehículo de este precio sorprende la ausencia de frenado automático en ciudad. En nuestro mercado ya hay autos mucho más baratos que lo ofrecen. Es el famoso Active City Stop, que equipan, entre otros, el Ford Focus nacional.

En el rubro seguridad hay que destacar las cámaras de maniobra, que permiten una visión a vuelo de pájaro y en 360 grados. Son muy útiles para estacionar en reversa. Pero también se pueden accionar las cámaras delanteras al llegar a una bocacalle estrecha: sirven para ver si vienen tráfico o peatones por los laterales.

La Clase GLC ya fue sometida a las pruebas de choque de EuroNCAP. Obtuvo la calificación máxima de cinco estrellas, con 95% de protección para adultos, 89% para niños y 82% para peatones.

MOTOR y TRANSMISIÓN

Por el momento, sólo hay una motorización disponible en nuestro mercado. Es naftera, de cuatro cilindros, con dos litros de cilindrada, inyección directa, turbo e intercooler. Es una evolución del motor que tiene el C 250 Avantgarde, que a su vez es una versión longitudinal del 2.0 turbo transversal que tienen los Clase A y GLA.

En el caso de la GLC, ofrece un rendimiento muy superior: 241 caballos de potencia a 5.500 rpm y 350 Nm entre 1.200 y 4.000 rpm.

Es un cambio de paradigma importante con respecto a la GLK. Mercedes-Benz adoptó el turbo y los cuatro cilindros para reemplazar al viejo V6 3.5 atmosférico de su antecesora. El resultado es que perdió seis caballos de potencia, pero el torque trepó en 30 Nm.

Como si eso no fuera suficiente novedad, la GLC estrena una nueva caja automática de nueve velocidades (9G-Tronic, con convertidor de par), que cuenta con modo secuencial y se combina con diferentes modos de manejo (Eco, Normal, Confort, Sport y Sport Plus).

La tracción es a las cuatro ruedas, con el sistema inteligente 4Matic. En condiciones normales es tracción trasera, pero envía torque a las ruedas delanteras apenas detecta pérdidas de adherencia o una demanda excesiva sobre el acelerador. Además, tiene diferentes modos de manejo: hielo, arena, barro o pendientes.

COMPORTAMIENTO

Paquete Off-Road por fuera y kit deportivo AMG por dentro: 241 caballos en el motor y caja de novena, pero también tracción integral.

La GLC es un vehículo tan multifacético y con prestaciones tan prometedoras, que fuimos a probarla a una pista. Pero no a cualquier circuito. Fuimos a uno tan complejo como ella: la pista de Rallycross de Rosario, ubicada dentro del autódromo municipal Juan Manuel Fangio de esa ciudad.

Entrando y saliendo del asfalto (entrando y saliendo de la tierra) afloran las virtudes (y también algunos defectos) de este Panzer alemán.

Comencemos con las virtudes.

Aplausos de pie para el motor 2.0 turbo y la caja de nueve velocidades. Son una obra maestra de la ingeniería mundial. Con respecto al V6, lo único que acá vas a extrañar es el sonido de los dos pistones que faltan. Todo lo demás es ganancia.

El motor empuja con fuerza desde muy bajas vueltas y la caja es el sueño de DominicToretto: podés tirar cambios hasta el infinito. O, al menos, esa es la sensación que tenés al manejar una caja de nueve marchas: siempre hay una marcha más para subir.

En ciudad, la mecánica es muy suave. Y, en ruta, viaja casi regulando: a 120 km/h, el motor trabaja a tan sólo 1.800 revoluciones por minuto. Es la magia de la “novena” (y sí, es tan precisa como la sinfonía de Beethoven).

En la pista, en modo Sport Plus y con el cambio secuencial, es una máquina muy divertida de manejar. En la tierra, el sistema 4Matic entra en acción en apenas un parpadeo y transforma a un comportamiento que comienza insinuándose como sobrevirante (en el suelto, tiende a sacar la cola, con toda lógica), y lo convierte en un desempeño neutral -y domesticable- por completo.

En esto ayudan, por supuesto, todos los sistemas electrónicos. Es imposible apagarlos por completo. Ahí está el ESP en Modo Off, que igual te rescata cuando intuye que no vas a saber recomponerte de ese guarango derrape en ripio. Ahí también está el sistema mitigador de rolido, el control de tracción y los poderosos frenos con discos ventilados en las cuatro ruedas.

Las prestaciones, para un vehículo de 1.845 kilos, son de primer nivel. Acelera de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 222 km/h. Los consumos también son más que correctos. Gasta una media de 9,5 litros cada 100 kilómetros.

La combinación de chasis y mecánica es excelente. Tiene un desempeño dinámico muy superior a la GLK, sobre todo cuando se abusa del acelerador y las curvas.

Ahora, hablemos de los defectos.

Como habrás sospechado, esas enormes llantas de 19 pulgadas con RunFlat se ven muy bien en las fotos, pero arruinan por completo el confort de marcha. El andar de la GLC está bastante lejos del mucho más confortable Clase C. Las suspensiones tienen un esquema impecable, pero hay tan poco aire entre el camino y las llantas, que todas las imperfecciones se transmiten al habitáculo, al volante y a tu cuerpo. No hay multilink (delantero y trasero) que pueda filtrarlo.

¿Es una sensación incómoda? Sí, claro. ¿Es insoportable? Por supuesto que no, vamos. Pero es un trato que no resulta digno de un Mercedes-Benz.

Por supuesto, en el asfalto de un circuito, estas Pirelli se adhieren de manera perfecta en las curvas. Transmiten muchísima seguridad. Pero vos no vas a vivir con tu GLC en una pista de Rallycross.

La vas a manejar en las calles, donde vas a padecer baches y lomos de burro todo el día. Y, como es 4Matic, la vas a llevar al off-road, donde no te recomendaría ni siquiera acercarte al barro con esas cubiertas tan lisitas.

CONCLUSIÓN

La nueva GLC es amplia, atractiva, con un excelente chasis, una mecánica de primer nivel y ahora llega a la Argentina más equipada que cualquier otra GLK.

Los precios también son más caros. Si la GLK valía en su momento entre 70 mil y 80 mil dólares, esta GLC cuesta 102 mil dólares.

Acá influyen dos cosas: una configuración de serie más completa que nunca y los impuestos internos, que en enero fueron reducidos por el nuevo Gobierno, pero que en este segmento de autos todavía siguen impactando casi en un 25% sobre el precio final.

Por eso, las expectativas de ventas de la marca son bajas. Si la GLK llegó a patentar casi 800 unidades al año en la Argentina, en Mercedes-Benz estarán contentos si a fin de año venden 250 ejemplares de esta GLC.

Para aumentar esas cifras, es probable que en una segunda etapa se amplíe la gama de la GLC con versiones más accesibles. Mercedes lo acaba de hacer con el Clase C, que sumó una versión Style a un año del lanzamiento de la Avantagarde.

Si me dejaran configurarla, cambiaría las preciosas llantas de 19” por otras más chicas y con más talón. La calzaría con neumáticos comunes, nada de RunFlat. También prescindiría del portón trasero automático, del Head-Up Display, de las alfombras AMG (¡el volante y las butacas se quedan!) y hasta del techo panorámico. No tocaría nada de la mecánica. El resultado sería un vehículo igual de soberbio, pero con un precio menor y más acorde a nuestros caminos.

El problema es que una GLC así ya no sería un rival temible para las Audi Q5, BMW X3 y RangeRover Evoque. También se desayunaría a su hermano sedán, el Clase C.

Así de bueno es este nuevo Mercedes-Benz.

Carlos Cristófalo
Fotos: Luciano Cianni – LCD Studio (las buenas, las otras son de C.C.)
Agradecimientos: Autódromo Muncipal de Rosario y Tadeo Shiira

 

 

FICHA TECNICA

 

Modelo probado: Mercedes-Benz GLC 300 4Matic

Origen: Alemania

Precio: 102.000 dólares.

Garantía: Dos años, sin límite de kilometraje.

Comercializa: Mercedes-Benz Argentina (www.mercedes-benz.com.ar)

 

MOTOR

Tipo: Naftero, delantero longitudinal, cuatro cilindros en línea, cuatro válvulas por cilindro, distribución variable, inyección directa, turbocompresor, intercooler y Start&Stop.

Cilindrada: 1.991 cc

Potencia: 241 cv a 5.500 rpm

Torque: 350 Nm entre 1.200 y 4.000 rpm

 

TRANSMISIÓN

Tipo: tracción integral de acople automático, con sistema 4Matic y cuatro modos off-road.

Caja: automática-secuencial, de nueve velocidades, con cuatro modos de seteo.

 

CHASIS

Suspensión delantera: independiente, tipo multibrazo con paralelogramo deformable, resortes helicoidales, barra estabilizadora y amortiguadores presurizados.

Suspensión trasera: independiente, tipo multibrazo con paralelogramo deformable, resortes helicoidales, barra estabilizadora y amortiguadores presurizados.

Frenos delanteros: discos ventilados

Frenos traseros: discos ventilados

Dirección: de piñón y cremallera, con asistencia eléctrica y cuatro modos de dureza.

Neumáticos: PirelliScorpion 235/55R19 RunFlat (sin rueda de auxilio)

 

PRESTACIONES

Velocidad máxima: 222 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 7,3 segundos

Consumo urbano: 10,8 l/100km

Consumo extraurbano: 8,2 l/100km

Consumo medio: 9,5 l/100km

 

MEDICIONES

Largo / ancho / alto: 4.656 mm / 1.890 mm / 1.644 mm

Distancia entre ejes: 2.873 mm

Despeje del suelo: 181 mm

Peso en orden de marcha: 1.845 kg

Capacidad de baúl: 550 / 1.600 litros

Capacidad de combustible: 66 litros

 

EQUIPAMIENTO

Siete airbags

Frenos ABS con AdaptativeBrake y BAS

Control de estabilidad

Control de tracción

Alerta de fatiga (AttentionAssist)

Paquete exterior Off-Road

Paquete interior AMG

Llantas de aleación de 19″ y cinco radios (Gris Tremolita, pulido brillante)

Retrovisores con antideslumbramiento automático y abatibles eléctricamente

Techo corredizo panorámico

LED Intelligent Light System con luces de ruta automáticas

Ayuda activa para estacionar y Parktronic con cámara de 360 grados.

Asientos delanteros AMG, con regulación eléctrica, kit de memorias y calefaccionados

Tapizado símil cuero Ártico

Volante multifunción AMG

Sistema de acceso y arranque sin llave (KeylessGo)

Portón trasero de apertura automática (Easy-Pack).

Sistema multimedia Comand DVD con GPS

Pantalla color de 8” y panel táctil (Touchpad).

Climatizador automático bizona

Sistema Head-Up Display

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