Pequeño saltamontes

Test: Suzuki Swift

Es el auto japonés más barato de la Argentina. Y es más divertido de manejar que varios más caros. Tiene algunos pocos defectos, que lo hacen todavía más genial. Lo aceleramos en el Premium Track Day.

Eso que ves ahí es el Suzuki Swift. Y el Autódromo de Buenos Aires.

Eso que ves ahí es el Suzuki Swift. Y el Autódromo de Buenos Aires.

Sí, corrimos en el Premium Track Day. Pero antes, el Swift en detalle.

Sí, corrimos en el Premium Track Day. Pero antes, el Swift en detalle.

El Suzuki Swift, el clásico hatchback japonés del Segmento B (chico), es una pequeña institución en la Argentina. Su presencia en nuestro mercado se remonta a los años ’90, con la primera generación, traída por el importador mendocino Mandataria. Cuando Mandataria quebró, pasó un tiempo y General Motors Argentina asumió la representación local de Suzuki. Ahí llegó el Swift de segunda generación.

Pero GM decidió un día abandonar a Suzuki a su suerte. Pasó otro tiempo. Y la representación de la marca fue tomada por Indumotora, que también es importadora de Subaru. Ahí llegó esta tercera generación del Swift. Se lanzó a la venta en octubre de 2015 y en una sola versión: 1.4 GLX Manual (23 mil dólares).

La manejamos durante una semana -incluyendo una rutilante participación en el Premium Track Day-, y la crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA

Es muy fácil confundir a los Swift de segunda y tercera generación. Esto es porque Suzuki decidió conservar las proporciones del modelo de 2004 y, simplemente, aumentar la escala de dimensiones para el modelo surgido en 2010.

Este Swift III es más largo (3.850 mm, +90 mm más con respecto a la generación anterior), más ancho (1.695 mm, +5 mm), más alto (1.510 mm, +10 mm), tiene mayor distancia entre ejes (2.430 mm, +50 mm), una trocha delantera más ancha (1.480 mm, +10 mm) y una trocha trasera también mayor (1.485 mm, +5 mm).

Por lo demás, conserva la estampa de un auto urbano, moderno y atractivo. Se lo reconoce a la distancia. Y cae bien a todo el mundo.

Además de haber crecido en dimensiones, el Swift III también sumó luces diurnas de leds, estrena diseño de llantas (calzadas con BridgestoneTuranza 185/55R16) y resalta los rasgos característicos de su diseño: los guardabarros inflados, la leve protuberancia a la altura del baúl y el spoiler sobre el techo.

Esta no es la versión más deportiva del Swift. En otros mercados, se ofrece una variante Sport todavía más llamativa: tiene llantas más grandes, spoiler delantero más prominente, faldones laterales y difusor trasero. Es una pena que no haya llegado a la Argentina. También en otros mercados hay opciones de carrocerías de tres puertas, que se ven mucho más atractivas.

El Swift creció en dimensiones, pero su peso no varió: 1.050 kilos. Esto es gracias al uso de una carrocería de acero más liviano y, al mismo tiempo, más resistente a la torsión.

Un auto para dos adultos. Y apenas tres niños detrás.

Un auto para dos adultos. Y apenas tres niños detrás.

Interior bien japonés. Austero y con plásticos duros, pero sin ruidos y con materiales durables.

Interior bien japonés. Austero y con plásticos duros, pero sin ruidos y con materiales durables.

Lo mejor de la cabina: el volante multifunción forrado en cuero y el encendido por botón.

Lo mejor de la cabina: el volante multifunción forrado en cuero y el encendido por botón.

Tablero con todo lo que necesitás (para un trackday).

Tablero con todo lo que necesitás (para un trackday).

Palanca de recorrido corto y cambios bien precisos.

Palanca de recorrido corto y cambios bien precisos.

POR DENTRO

Simpático por fuera y austero por dentro. La receta original del Swift se mantiene intacta en esta tercera generación. La cabina tiene el clásico estilo japonés: plásticos duros, pero bien ensamblados. Comandos sencillos, pero pensados para durar muchos años.

En un ambiente austero, destacan algunos detalles muy bien pensados. Uno es el volante forrado en cuero, de diseño y tacto excelentes. Concentra las funciones del control de crucero y del audio, además de ajustarse en altura y profundidad. Otro es el encendido por botón: un detalle deportivo y más común de ver en autos de mayor precio.

La posición de manejo es perfecta. El Swift es chiquito, pero está pensado para ser manejado por grandotes. La butaca del conductor se mueve en altura y tiene ajuste lumbar. La altura del techo es buena, se puede manejar con casco (lo comprobé, ver más abajo).

Eso sí: cuando mi metro 87 se acomodó como corresponde, el espacio en las plazas traseras quedó reducido al mínimo. Sólo caben dos niños. Atrás, la altura del techo sigue siendo buena, pero la limitación viene por el lado del espacio para las piernas. Diminuto.

Más chiquito todavía es el baúl: apenas con 211 litros de capacidad, pero con un doble fondo útil y muy bien disimulado. El respaldo trasero se puede reclinar por un tercio o dos tercios. Así, la capacidad de carga se puede ampliar hasta 860 litros.

Bajo el piso de carga está la rueda de auxilio: es de uso temporario, con ella colocada no se puede circular a más de 80 km/h.

El equipamiento está bien para un auto de este precio y segmento: tiene climatizador, levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas, equipo de audio con Bluetooth y conectividad USB/Aux.

SEGURIDAD

En este aspecto, el Swift GLX llega a la Argentina casi completísimo. Me explico.

Viene de serie con frenos ABS (con repartidor de frenado y frenada de emergencia), seis airbags, anclajes Isofix, refuerzos laterales, cinco cinturones de seguridad inerciales (los delanteros, con pretensionador) y cinco apoyacabezas.

Y digo casi completísimo porque no tiene control de estabilidad (ESP). Son pocos los autos del Segmento B que lo ofrecen en la Argentina (algunos Ford Ka, Ford Fiesta KD, Fiat 500 y VW Fox). Sin embargo, por tratarse de un auto importado extrazona, hubiera sido esperable que el Swift también lo equipara.

No hay pruebas de choque independientes locales del Swift. La última vez que EuroNCAP lo sometió a una prueba de choque fue en 2010. Obtuvo la calificación máxima de cinco estrellas, para el protocolo de aquella época.

Motor 1.4 16v de 95 cv y 130 nm.

Motor 1.4 16v de 95 cv y 130 nm.

Lindo, el Mercedes V12. Pero ni se acerca a los 7,2 litros cada 100 que consume el Swift.

Lindo, el Mercedes V12. Pero ni se acerca a los 7,2 litros cada 100 que consume el Swift.

MOTOR y TRANSMISIÓN

El Swift se ofrece en otros mercados con motorizaciones variadas. Hay nafteros y diesel de entre 75 y 136 caballos. A la Argentina llega con una sola opción: 1.4 16 válvulas de 95 cv a 6.000 rpm y 130 Nm a 4.000 rpm. Es un motor con sistema de distribución variable, por correa.

Tiene caja manual de cinco velocidades y tracción delantera. A modo de curiosidad, en otros países hay versiones con caja manual de sexta y automática de cuatro marchas. Y, también, con tracción integral (en Suzuki saben mucho de 4×4, no lo olvides).

Espacio necesario para llevar los cascos para un trackday.

Espacio necesario para llevar los cascos para un trackday.

Todo listo para largar.

Todo listo para largar.

COMPORTAMIENTO

Si estás acostumbrado a manejar autos chicos y compactos del Mercosur, lo primero que vas a notar es que el Swift tiene un andar un poco más firme y durito. Pero no te preocupes, te vas a acostumbrar rápido.

Es sólo uno de los rasgos de un autito con un comportamiento dinámico intachable. Las suspensiones firmes, la dirección bien directa y los frenos soberbios (discos en las cuatro ruedas, ventilados adelante) hablan de un conjunto pensado para dominar mucha más potencia y peso.

Pero lo bueno del Swift, como ya es tradición en Suzuki, es justamente lo contrario: no necesita una gran potencia para mover con agilidad la tonelada casi justa que pesa.

La caja de cambios tiene una palanca de desplazamiento corto y preciso. Y se lleva de maravillas con el motorcito 1.4 16v de 95 cv. Es un impulsor que entrega todo lo mejor entre 3.500 y 5.000 rpm. Pero que también se las arregla con sólo 130 Nm de torque, para comportarse muy bien a bajo régimen. Una vez más: el secreto está en el bajo peso.

No hace falta decir que, más allá del andar un poco más firme, el Swift es un autito maravilloso para la ciudad. Y que también se comporta muy bien en la ruta. Acelera de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos. Alcanza una velocidad máxima de 175 km/h. En quinta, a 120 km/h, el motor trabaja a 3.100 rpm. Y, en promedio, consume 7,2 litros cada 100 kilómetros.

Pero es un Swift y el recuerdo de mi adolescencia con el explosivo Swift GTi de 1993, me llevó a cometer una bravuconada: inscribí a este Swift GLX en el Premium Track Day del sábado pasado.

Mi idea era poder disfrutar a fondo -en un ambiente seguro- del chasis y el motorcito de este Swift. Digamos que era una manera fierrera de expiar culpas, por los años de haber corrido de manera ilegal –lo sé– y temeraria –lo asumo– en la vía pública.

El problema es que, mis compañeros de Track Day, no lo interpretaron de esa manera. Y, desde que llegué al Autódromo de Buenos Aires, comencé a padecer gastadas, relajos, descansadas e ironías varias, por parte de propietarios de Porsche, AMG, Ferrari y hasta VW tuneados.

Eso fue hasta que el semáforo se puso en verde. Los trackdays son perfectos para quienes nunca manejaron un auto en circuito y quieran aprender a sacarle todo el jugo a sus autos deportivos. Por eso, no siempre el talento del conductor se mide en la cantidad de caballos que lleva bajo el capot.

Y no todos tenían la impunidad, como yo, de estar acelerando un auto ajeno. Por suerte, la tribuna del Gálvez fue más amable. El Swift cosecha simpatías en todos lados y, en estos eventos, el más chiquito siempre se lleva los aplausos.

Pero es un chiquito que no arruga. Todo es mérito del chasis, del bajo peso y del motorcito que –dicho sea de paso- suena como ningún otro 1.4 que recuerdes. Es como un caniche, con ronquera.

Cuando se viaja fuerte sobre un pavimento imperfecto, como el del Gálvez, el Swift se vuelve nervioso, divertido y desafiante. La distancia entre ejes es muy corta: cada salto en el pavimento desacomoda la cola y te obliga a corregir con el volante. Pero son correcciones muy sencillas. No olvidemos que es un tracción delantera: alcanza con levantar el pie derecho, para que todo se encarrile como corresponde.

Una de las tandas en las que salí a girar se vio interrumpida por el auto de seguridad. Es normal que en los trackdays haya despistes -por exceso de confianza-, pero también por roturas mecánicas.

En mi tanda, un Peugeot 307 CC hizo un trompo y un BMW Serie 3 recalentó el motor. Una Dodge GTX se dedicó a pasear –los neumáticos gastados lo aconsejaban- y un Mercedes SL se limitó a crucerear –para no despeinar a la patrona, que viajaba de acompañante-.

Y, en medio de ese desfile ecléctico, avanzaba mi “arveja japonesa”. Aceptando cambios a 7.000 rpm (plena zona roja). Y llegando en la recta principal a 170 km/h. Con frenos infatigables. Y una dirección que te permite poner cada rueda justo donde más querés.

Campeón de resistencia y confiabilidad.

Campeón de resistencia y confiabilidad.

Comprobado: en curvas, el Swift rola menos que una Dodge.

Comprobado: en curvas, el Swift rola menos que una Dodge.

¡Y arrancan! ¡Los increíbles Autos Locos!

¡Y arrancan! ¡Los increíbles Autos Locos!

CONCLUSIÓN

El Suzuki Swift no es un auto de carreras. Tampoco fue pensado como un deportivo para las pistas. Menos aún, en esta versión GLX. Pero sí es un excelente auto para la ciudad, que también se puede disfrutar en ruta, con un grado de diversión al volante que sólo ofrecen modelos mucho más caros. Es un Mini Cooper accesible. Un warm-hatch encantador.

Desde que se lanzó a la venta en la Argentina, hace un año, se vendieron apenas 50 unidades. Tras la corrección en los impuestos internos, su precio inicial de 27 mil dólares bajó a los actuales 23 mil. Si no se vendieron más no es por el precio: es porque Suzuki Argentina está en pleno proceso de ampliar su red de concesionarios.

El adulto responsable que soy, con 43 años, piensa que es una lástima que no tenga control de estabilidad. El adolescente rebelde que fui, y que aprendió a manejar fuerte con un viejo Swift GTi, me responde: “No jodas, viejo”.

Carlos Cristófalo
Fotos: Luciano Cianni, Martín Gómez y C.C. (las malas son las de C.C.)

 


FICHA TECNICA

Modelo probado: Suzuki Swift 1.4 GLX
Origen: Japón
Precio: 23.000 dólares
Garantía: Tres años o 100 mil kilómetros
Comercializa: Indumotora (www.suzuki.com.ar)

MOTOR

Tipo: naftero, delantero transversal, cuatro cilindros en línea, cuatro válvulas por cilindro, distribución variable de válvulas, inyección electrónica multipunto.
Cilindrada: 1.372 cc
Potencia: 95 cv a 6.000 rpm
Torque: 130 Nm a 4.000 rpm

TRANSMISIÓN

Tipo: tracción delantera.
Caja: manual, de cinco velocidades.

CHASIS

Suspensión delantera: independiente, tipo McPherson, con resortes helicoidales, amortiguadores presurizados y barra estabilizadora.
Suspensión trasera: eje de torsión, con resortes helicoidales y amortiguadores presurizados.
Frenos delanteros: discos ventilados
Frenos traseros: discos macizos
Dirección: de piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.
Neumáticos: BridgestoneTuranza 185/55R16 (rueda de auxilio de uso temporario)

PRESTACIONES

Velocidad máxima: 175 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 11,5 segundos
Consumo urbano: 8,5 l/100km
Consumo extraurbano: 6,1 l/100km
Consumo medio: 7,2 l/100km

MEDICIONES

Largo / ancho / alto: 3.850 mm / 1.695 mm / 1.510 mm
Distancia entre ejes: 2.430 mm
Peso en orden de marcha: 1.050 kilos
Capacidad de baúl: 211 / 860 litros
Capacidad de combustible: 42 litros

EQUIPAMIENTO

  • Doble airbag frontal delantero
  • Doble airbag lateral delantero
  • Doble airbag de cortina
  • Apoyacabezas delanteros activos
  • Cinturones de seguridad de tres puntos en todos los asientos (delanteros con pretensionadores)
  • Frenos ABS con distribución electrónica de frenado (EBD) y asistencia de frenado (BA)
  • Barras anti-impacto en las puertas
  • Anclaje para silla de bebé Isofix
  • Faros LED con DRL
  • Faros antiniebla delanteros
  • Alarma con inmovilizador del motor
  • Manijas de las puertas color carrocería
  • Espejos exteriores con ajuste eléctrico y luz de giro incorporada
  • Limpia / Lavaluneta y spoiler trasero con luz de stop integrada
  • Asiento del conductor con ajuste de altura y lumbar
  • Asientos posteriores plegables 60/40, deslizables y reclinables
  • Apoyacabezas en todos los asientos
  • Climatizador automático
  • Ventanillas eléctricas delanteras y traseras
  • Cierre centralizado de puertas con apertura a distancia
  • Encendido sin llave y por botón
  • Control de velocidad crucero
  • Columna de dirección regulable en altura y profundidad
  • Volante forrado en cuero con controles del audio
  • Sistema de audio con CD/MP3/USB/iPod/Bluetooth
  • 4 parlantes y dos tweeters
  • Computadora abordo
  • Apertura de tanque de combustible desde el interior

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