Pequeño samurai

Mitsubishi se ganó –en la Argentina y el mundo- una merecida fama como fabricante de vehículos todo terreno. La legendaria Montero y su récord histórico de victorias en el Rally Dakar son dos pilares indiscutibles en la historia de la marca de los tres diamantes.

Sin embargo, aunque a nuestro país llegaron pocos ejemplos, Mitsubishi también forjó una buena imagen como constructor de vehículos para la ciudad.

La Outlander Sport, que se vende en nuestro país desde enero, es un intento claro por combinar lo mejor de esos dos mundos. En algunos países se comercializa bajo los nombres ASX o RVR y es heredera directa de la recordada Mitsubishi Space Runner de los años ’90, un vehículo familiar y para la ciudad, que también contaba con versiones de tracción integral.

Lubri-Press manejó durante una semana la última evolución de este vehículo de uso mixto importado de Japón y la crítica completa se reproduce a continuación.

Por fuera

Si la Space Runner era una van con aptitudes off-road, la Outlander Sport parte desde un punto diferente con su diseño: es una SUV que también se puede usar en la ciudad.

Con 4,30 metros de largo, sus dimensiones son bastante contenidas y es claramente más chica que las dos SUV compactas más vendidas de nuestro mercado: la Honda CR-V (4,53 metros) y la Toyota Rav4 (4,62 metros).

Ágil y maniobrable en ciudad. Buena viajera en ruta, con consumos moderados. Aunque el asfalto no es su único hábitat.

“Tres… dos… uno… ¡top!”

Sus líneas son originales, modernas y atractivas, con personalidad propia. En este sentido se destaca la tradicional trompa de los Mitsubishi modernos, una especie de Samurái Enojado, concebido por el diseñador argentino Hernán Charalambopoulos hace una década (ver nota en esta misma edición).

Viene de serie con luces bajas de Xenón, unas atractivas llantas de aleación de 17 pulgadas y un spoiler sobre la luneta trasera que remarca su espíritu “Sport”.

La unidad probada correspondía a la versión tope de gama: incluye un techo panorámico fijo, que de noche queda enmarcado por dos tiras de luces de leds internas.

Dimensiones compactas y carrocería con poco voladizo. La Outlander Sport es muy maniobrable y divertida de manejar.

Por dentro

La menor distancia entre ejes con respecto a sus competidoras de segmento se aprecia de manera especial en las plazas traseras. Hay espacio para dos adultos y un niño, pero no más que eso.

El baúl también se queda un paso atrás con respecto a la competencia. Tiene 416 litros de capacidad, aunque el espacio de carga se puede ampliar rebatiendo los respaldos traseros (40/60), hasta llegar a 1.193 litros.

Muy buena posición de manejo. Los pasajeros traseros tienen menos espacio que en otras SUV compactas.

La posición de manejo es otra historia. La dirección regulable en altura y profundidad -en combinación con la butaca del conductor con ajustes eléctricos- deja todo servido para encontrar la postura perfecta. La Outlander Sport se maneja como un auto, pero con el agregado extra de una visión más elevada con respecto al tránsito.

El techo panorámico ofrece un habitáculo muy luminoso, donde se destaca el volante deportivo con las levas del cambio secuencial. El resto, más allá de un tablero bonito y muy completo, es parte de la sobriedad característica de Mitsubishi.

El interior está bien construido, aunque sin ostentaciones.

Tablero completo y de diseño bonito. La pantalla central incluye relojes de combustible y temperatura del agua, además de varias funciones.

La calidad de construcción es buena y cada botón transmite la sensación de haber sido pensado para durar muchos años, pero no hay materiales lujosos ni ornamentaciones ostentosas.

No hay pantallas multimedia y el climatizador es de una sola zona. La única concesión a las nuevas tecnologías es la cámara de retroceso, cuyo monitor está oculto en el espejo retrovisor interno.

Un detalle: la unidad probada tenía encendido por llave, pero las Outlander Sport que comenzaron a llegar al país a partir de junio ya tienen acceso sin llave y encendido del motor por botón.

Seguridad

Este es uno de los puntos donde más se destaca la Outlander Sport. Todas las versiones vienen de serie con siete airbags (incluyendo bolsa para las rodillas del conductor). Además, tiene frenos ABS con EBD, control de tracción, control de estabilidad y asistencia al arranque en pendiente.

En las plazas traseras hay anclajes Isofix para sillas infantiles.

Las Outlander que se venden en Europa y en la Argentina llegan provenientes de Japón. Uno de estos ejemplares ya fue evaluado en las pruebas de choque de EuroNCAP en 2011, donde obtuvo la calificación máxima: cinco estrellas, con 86% de protección para adultos, 78% para niños y 60% para peatones.

Motor y transmisión

Hay una sola motorización disponible: es naftera, con 2.0 litros de cilindrada, 16 válvulas y distribución variable. Se trata del conocido propulsor 4B11 MIVEC atmosférico, que en nuestro mercado también equipa al Lancer.

Entrega 150 caballos de potencia a 6.000 rpm (frente a los 154 del Lancer) y entrega 196 Nm de torque a 4.200 rpm.

El motor 2.0 es el mismo del Lancer, aunque con cuatro caballos menos. Responde muy bien, pero sólo a regímenes altos.

La caja automática es de seis velocidades y tiene un modo Sport para el manejo secuencial. El conductor puede intervenir accionando la palanca o utilizando las prácticas (y bonitas) levas metálicas sobre la columna de dirección.

El sistema de doble tracción tiene tres modos: tracción simple (delantera), integral inteligente y 4×4 con bloqueo de diferencial.

El sistema de doble tracción tiene tres funciones: 2WD, 4WD y 4WD Lock.

Caja secuencial con levas metálicas detrás del volante.

Comportamiento

Mitsubishi asegura que la Outlander Sport fue diseñada tanto para la ciudad como para el off-road y ese fue el uso que se le dio durante la semana de manejo que llevó adelante Lubri-Press.

Las dimensiones compactas -que le roban espacio al baúl y a las plazas traseras- compensan en ciudad a la hora de maniobrar en espacios pequeños. También es muy fácil de estacionar.

Con una buena posición de manejo, un habitáculo luminoso y una caja automática de respuesta rápida, se siente muy cómoda en el manejo urbano.

La cámara de retroceso tiene el monitor incorporado al retrovisor interno.

El motor 2.0 es silencioso y en la ciudad consume un promedio de 7,2 litros cada 100 kilómetros.

Las suspensiones son robustas, aunque no mullidas. La Outlander Sport dobla bien, con poca inclinación de la carrocería, aunque transmite al volante todas las irregularidades del terreno.

En ruta, el motor multiválvulas aspirado pide ser llevado todo el tiempo a un régimen bien elevado. Por debajo de las 2.500 rpm las reacciones son lentas y dejan sentir la casi tonelada y media de peso.

Recién a partir de 4.200 rpm -y hasta el corte de inyección ubicado en las 7.000 rpm- el motor empuja con decisión y hasta emite un sonido más ronco de lo habitual.

A pesar de ser un motor vueltero, los consumos en ruta también son correctos: 5,1 litros cada 100 kilómetros.

La velocidad máxima es digna de cualquier sedán de esta potencia (189 km/h) y la aceleración se resiente un poco por el peso extra de la doble tracción: 12,1 segundos para llegar a 100 km/h.

Al tratarse de un motor que pide trabajar todo el tiempo a elevados regímenes, las levas del cambio en el volante son de gran ayuda. La computadora responde sin demoras a las demandas del conductor.

El sistema de tracción integral -llamado All-Wheel Drive Control- ofrece una interesante vuelta de tuerca con respecto a los sistemas llamados “inteligentes”, que popularizó la Honda CR-V desde 1995 en adelante.

Para reducir el consumo de combustible –y el desgaste de componentes-, el conductor puede elegir circular en todo momento sólo con la tracción delantera. Si el terreno se torna resbaladizo –y sin importar la velocidad de marcha- se puede activar desde una perilla el sistema 4×4, que reparte en todo momento el torque a las ruedas con mayor capacidad de tracción.

Y, por último, para sortear obstáculos puntuales y realizar un manejo más extremo, se puede accionar el bloqueo de diferenciales, que fija el reparto del torque de manera pareja en cada una de las ruedas.

El baúl tiene 416 litros de capacidad. Hay competidoras que ofrecen mucho más.

La dirección no es tan rápida como me gustaría, pero no hay que olvidar que es una SUV. No es un WRC.

¿O sí?

En tierra y ripio, la Outlander Sport se siente robusta y muy dócil. De hecho, su corta distancia entre ejes permite divertirse mucho al volante, con largos derrapes controlados. En los caminos internos de una estancia del Oeste bonaerense, me entretuve durante todo un fin de semana trazando hipotéticos tramos cronometrados, cerrados al tránsito.

Allí pude corroborar dos cosas de manera científica: primero, que la Outlander Sport tiene algunos genes del querido Lancer Evo. Y, segundo, que en Lubri-Press se conservan intactos algunos genes de inmadurez.

Pero esos no son genes que afloren por sí solos. Sólo aparecen si hay un auto que invite a hacerlo. En el verano también pude manejar una Outlander Sport entre los médanos de Pinamar y ahí también demostró ser muy divertida.

Es un verdadero juguete, apto para todo tipo de uso, aunque no resulta nada barato. Los 54.900 dólares que cuesta la versión probada (castigada por impuestos internos), la dejan a tiro de otras SUV importadas con motores más potentes, equipamiento más tecnológico y mayor espacio interior.

Como ya ocurre con la pick-up L200, la apuesta de Alfacar con la Outlander Sport es hacerla jugar un partido diferente al de su competencia. Mientras la pick-up pone el foco en el deporte antes que en el trabajo, la Outlander Sport se focaliza en el manejo ágil y el ocio, antes que en ser un simple vehículo de transporte.

Está claro: no es la compra más racional del segmento, pero –sin dudas- es una de las más divertidas.

Carlos Cristófalo
Fotos: Alberdan Producciones

 

FICHA TECNICA

  • Modelo probado: Mitsubishi Outlander Sport 2.0 GLS AT Techo Panorámico 4WD
  • Precio: 54.900 dólares (versión 2WD Manual, 42.900 dólares; 4WD Automática base, 49.900 dólares).
  • Garantía: Tres años o 100 mil kilómetros
  • Comercializa: Alfacar (www.alfacar.com)

MOTOR

  • Tipo: naftero, delantero transversal, cuatro cilindros en línea, 16 válvulas,
  • Cilindrada: 1.998 cc
  • Potencia: 150 cv a 6.000 rpm
  • Torque: 196 Nm a 4.200 rpm

 

TRANSMISIÓN

  • Tipo: All Whell Drive Control, con modo 2WD (delantera), 4WD y 4WD con bloqueo de diferencial.
  • Caja: Automática, de seis velocidades (con modo Sport y levas en el volante).

 

CHASIS

  • Suspensión delantera: independiente, tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
  • Suspensión trasera: independiente, tipo multibrazo, con barra estabilizadora.
  • Frenos delanteros: discos ventilados de 16 pulgadas
  • Frenos traseros: discos macizos de 16 pulgadas.
  • Dirección: piñón y cremallera, con servoasistencia electrónica.
  • Neumáticos: Dunlop Sport 215/60 R17 (rueda de auxilio homogénea, con llanta de misma medida y diseño).

 

PRESTACIONES

  • Velocidad máxima: 189 km/h
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 12,1 segundos
  • Consumo urbano: 7,2 l/100km
  • Consumo extraurbano: 5,1 l/100km
  • Consumo medio: 5,9 l/100km

 

MEDICIONES

  • Largo / ancho / alto: 4.295 mm / 1.770 mm / 1.625 mm
  • Distancia entre ejes: 2.6570 mm
  • Peso en orden de marcha: 1.455 kg
  • Capacidad de baúl: 416/1.193 litros
  • Capacidad de combustible: 60 litros

 

EQUIPAMIENTO

  • Doble airbags frontal
  • Dos airbags laterales
  • Dos aribags de cortina
  • Airbag para rodillas del conductor
  • ASC (Control activo de estabilidad)
  • TCL (Control activo de tracción)
  • Frenos ABS con EBD (distribución electrónica de frenado)
  • Sistema de asistencia para arranque en pendiente
  • Tapizados en cuero con asientos sport delanteros calefaccionados
  • Butaca del conductor con regulación eléctrica
  • Asiento trasero rebatible (60/40)
  • Levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas
  • Sensor de lluvia
  • Dirección servoasistida electrónicamente
  • Control de crucero
  • Climatizador automático
  • Equipo de radio AM/FM con CDx6
  • Conexión puerto USB
  • Techo solar panorámico con iluminación a led
  • Volante multifunción (control de radio + cruise control) forrado en cuero
  • Volante regulable en altura y profundidad
  • Display multifunción
  • Llantas de aleación liviana de 17”
  • Faros delanteros halógenos (luces bajas de Xenón)
  • Lavafaros delanteros
  • Apertura táctil de portón trasero
  • Apertura interior de tapa de combustible
  • Spoiler trasero con tercera luz de freno incorporada
  • Espejos retrovisores con luz de giro incorporada y plegables eléctricamente
  • Sistema de encendido keyless por botón

 

Un mundo de plataformas

Debajo de la carrocería, la Outlander Sport comparte componentes con modelos de Peugeot, Citroën y Chrysler.

 

Plataforma GS. Ese es el nombre de la creación más redituable de Mitsubishi en la última década. Se trata de una suma de componentes estructurales y mecánicos que, desde 2004, dio a luz a una enorme gama de vehículos compactos y medianos.

En todo el mundo. Y bajo diferentes marcas.

Este proyecto global fue desarrollado en alianza con DaimlerChrysler y, por parte de Mitsubishi, sirvió de base para el desarrollo de los modelos Outlander (2005), Lancer/Proton Inspira (2007), Delica (2007) y Outlander Sport (2010).

La Outlander Sport, que en otros mercados es conocida como ASX o RVR, está a la venta en la Argentina desde comienzos de año.

Por parte de Chrysler, la Plataforma GS alumbró a los modelos Dodge Caliber (2007), Dodge Avenger (2008), Dodge Journey/Fiat Freemont (2009), Chrysler Sebring (2007), Chrysler 200 (2011), Jeep Compass (2007) y Jeep Patriot (2007).

Pero eso no fue todo. Mitsubishi aprovechó también la Plataforma GS para saciar un viejo anhelo del grupo francés PSA: tener una gama de vehículos todo terreno.

Así surgieron en 2007 los Peugeot 4007 y Citroën C-Crosser –clones de la Mitsubishi Outlander- y el año pasado se presentaron en Europa los Citroën C4 Aircross y Peugeot 4008 –basados en la Outlander Sport-.

Como se ve, la Plataforma GS está presente en las calles argentinas desde hace tiempo, pero todavía nunca desembarcó de la mano de una marca francesa. Cuando se presentaron las Outlander/4007/C-Crosser se habló de un “pacto de caballeros” para que Peugeot-Citroën y Mitsubishi no compitieran en los mismos mercados.

Sin embargo, algo parece haber cambiado con la aparición de las Outlander Sport/4008/C4 Aircross.

Alfacar, representante de Mitsubishi en la Argentina, picó en punta al lanzar su SUV compacta en enero pasado.

Pero Peugeot-Citroën Argentina parece que esta vez no se quedará sentada viendo cómo otros aprovechan la Plataforma GS. Citroën anunció en enero pasado su intención de comercializar la C4 Aircross en nuestro país. El lanzamiento estaba previsto originalmente para el segundo semestre del 2012, pero los últimos trascendidos indican que recién se producirá durante el próximo verano.

Peugeot Argentina negó en dos oportunidades que vaya a vender la 4008 en nuestro mercado, pero un oportuno comunicado de prensa emitido desde Francia confirmó que sí llegará a la Argentina.

Mientras tanto, Alfacar corre con la ventaja del viejo adagio: “Quien golpea primero, golpea dos veces”.

En los primeros seis meses del año, con numerosas trabas aduaneras de por medio, ya patentó 81 unidades de la Outlander Sport.

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