Súper Sónico

Sonic es la apuesta de General Motors para conquistar el mercado mundial de los autos chicos. El gigante norteamericano decidió hace tiempo que la marca Chevrolet se convierta en emblema de sus productos globales y los dos primeros intentos dieron muy buenos resultados.

El Spark llevó diseño, seguridad y amplitud al segmento de los citycars. Y el Cruze se convirtió en un verdadero suceso mundial en el segmento de los compactos. Tanto, que rápidamente se posicionó como el Chevrolet más vendido en todo el planeta.

El Sonic se ubica a mitad de camino entre ellos dos y también llega a la Argentina importado de Corea del Sur. En nuestro país, se posiciona un escalón por encima del Aveo G3 mexicano y debajo Cruze. Su arribo al mercado coincidió con la desaparición del Astra y el Vectra brasileños.

La segmentación que GM realiza en nuestro país es un poco confusa. Tiende a la superposición de segmentos. Se intentó echar algo de luz sobre el tema en el recuadro aparte.

El Sonic salió a la venta en abril con carrocerías Hatchback y Sedán. Hay una sola motorización disponible, dos niveles de equipamiento y dos tipos de transmisión. Los precios oscilan entre 101.130 y 118.510 pesos.

Lubri-Press manejó durante una semana un Hatchback LTZ manual y la crítica completa se transcribe a continuación.

Por fuera

El Sonic es un auto chico en términos de segmentación, pero no sin razón muchos lo verán grande. Mide 4,04 metros de largo, 1,73 metros de ancho y 1,52 metros de alto. La distancia entre ejes es de 2,52 metros.

El Sonic es un auto del segmento chico, pero sus dimensiones son casi las de un compacto. Y eso se nota en el interior.

Está construido sobre la plataforma Gamma II de GM, que ya es conocida del Spark y que también usarán el Chevrolet Trax y el futuro Opel Corsa E.

Es una plataforma polivalente, desarrollada en gran parte por los ingenieros de Opel en Alemania, y pensada para ser producida en fábricas de todo el mundo.

Su diseño es moderno, llamativo y poco convencional. Y en este punto ya resulta inevitable introducir a su rival más directo en nuestro mercado –y en casi todo el mundo-: el Ford Fiesta Kinetic Design.

El Sonic se ofrece en la Argentina con carrocería Hatchback y Sedán.

Estamos ante los dos modelos chicos y globales de los eternos rivales de Detroit. Y mientras el Fiesta apostó por un diseño fluido, que gusta a casi todos, los de GM hicieron una jugada más arriesgada: las líneas afiladas del Sonic son originales, pero a varios no convencerán de entrada.

La parrilla partida al medio es baja, extraña y con un defecto de diseño: el emblema del moño dorado está muy expuesto y sobresale a la misma altura del paragolpes. Queda muy vulnerable a los toques en estacionamientos.

Un gran acierto estético, en mi opinión, son las ópticas con los proyectores descubiertos. Son agresivos, originales y le dan un toque deportivo innegable. Aunque, una vez más, al no contar con protección externa quedan muy expuestos.

El Sonic no tiene luces diurnas, pero viene con faros antiniebla delanteros y traseros en todas las versiones, algo que el Ford no ofrece ni como opción.

Todos los Sonic vienen con unas atractivas llantas de aleación de 16 pulgadas. La rueda de auxilio va adentro del baúl y es temporal.

La línea del techo se eleva con rapidez y cae de manera abrupta sobre el portón trasero. El perfil del Sonic no es tan suave como el Fiesta KD –aunque los picaportes traseros ocultos, como en el Spark, le dan un interesante aspecto de coupé-, pero todo esto tiene una razón de ser muy funcional, que se explica a continuación.

Por dentro

La distancia entre ejes del Sonic es cinco centímetros más larga que en el Fiesta y su techo también es más alto. Esto repercute de manera directa en un habitáculo más amplio y cómodo, sobre todo en las plazas traseras: hay espacio para personas con piernas y mucho lugar para la cabeza de los pasajeros más altos.

La consola de instrumentos es una combinación de elementos del Spark y el Cruze. En la plancha sólo hay plásticos duros, pero de calidad.

A cambio, el baúl quedó un poco chico: 253 litros contra 281 del Fiesta.

La posición de manejo es cómoda y tiene un leve toque deportivo. Con la butaca en la posición más baja, se puede manejar con las piernas bien estiradas y el volante (regulable en altura y profundidad) bien a mano.

A esta sensación contribuye también el tablero, inspirado en el diseño del mundo de las motos. Este detalle puede ser controversial para algunos usuarios. Es casi idéntico al tablero del Spark, pero lo que puede resultar simpático en un citycar, tal vez sea chocante en un vehículo bastante más caro.

El tablero de moto, heredado del Spark, puede gustar o no. Lo que importa es que resulta poco funcional. Y no tiene reloj de temperatura del motor.

A mí no me molesta el diseño, pero sí le cuestiono que sea poco funcional. Tiene sólo un reloj (para el tacómetro) y el display digital informa apenas sobre el nivel de combustible, la velocidad, el odómetro y las cuatro funciones de la computadora de viaje (consumo en tiempo real, velocidad promedio, tiempo de viaje y autonomía).

Todas las otras informaciones quedan limitadas a simples luces testigo. No hay reloj de temperatura de agua.

La calidad de terminación es correcta, aunque todos sus plásticos son duros. Los portaobjetos tienen piso de goma para evitar ruidos molestos y el acompañante cuenta con una doble guantera.

El equipamiento es completo. Las únicas diferencias entre las versiones LT y LTZ son el tapizado en cuero y el techo corredizo. Todos los Sonic vienen de serie con aire acondicionado, control de crucero, levantavidrios en las cuatro puertas, espejos eléctricos, salidas de aire en las plazas traseras, volante multifunción y equipo de audio con Bluetooth/Aux/USB/CD.

Seguridad

Tiene apoyacabezas y cinturones de seguridad inerciales de tres puntos  para cuatro personas. El pasajero central del asiento trasero sólo tiene un cinturón de dos puntos.

La versión LT viene de serie con frenos ABS+EBD, doble airbag frontal y doble airbag lateral. También trae ganchos Isofix para sillas infantiles y cierre automático de puertas cuando el auto entra en movimiento.

Ópticas al desnudo. Sin protección. Son muy atractivas. Cuidado con los toques.

El Sonic LTZ agrega dos airbags de cortina y sensores de estacionamiento traseros.

Otro punto destacable es que el 65% de la estructura está construida en acero de alta resistencia. Esto no sólo aumenta la protección en caso de impacto, sino que también mejora la estabilidad y la robustez general del conjunto.

Se trata de una dotación de seguridad muy completa, pero no llega a igualar al Fiesta KD, que ofrece siete airbags en todas las versiones (incluyendo protección para las rodillas del conductor) y un dispositivo vital: el control de estabilidad y tracción.

El baúl es un poco limitado: sólo 253 litros.

Motor y transmisión

Como se mencionó al comienzo, hay una sola motorización disponible. Y, al igual que la plataforma, la mecánica también fue desarrollada por los ingenieros alemanes de Opel.

Se trata de una importante evolución del histórico GM Family 1, cuyos orígenes se remontan a los años ’80. Pero no es un motor viejo. Esta variante, llamada Ecotec, tiene 16 válvulas, distribución variable y la electrónica programada para ofrecer buenas prestaciones con un mínimo consumo.

Entrega 115 caballos de potencia a 6.000 rpm. Y tiene un torque de 155 Nm a 4.000 rpm.

Hay dos opciones de transmisión: la unidad probada tenía una caja manual de cinco velocidades, pero también se ofrece la única caja automática de seis marchas de este segmento.

Es la más moderna de nuestro mercado y se trata de la misma transmisión Hydra-Matic GM 6T40 que llevan los más lujosos Cruze y Malibu, entre otros.

El motor Ecotec se entiende de maravillas con la caja manual de cinco velocidades. Aunque trabaja a regímenes un poco elevados.

Comportamiento

En este punto es donde el Sonic le saca una clara ventaja a su rival de Ford. Si bien el Fiesta declara cinco caballos extra de potencia, en la práctica el Chevrolet resulta un auto mucho más divertido de manejar. En toda condición.

La caja manual de cinco velocidades no será tan exquisita como la automática con sexta, pero quienes disfruten con un manejo alegre no se cansarán de tirar cambios. El recorrido del cambio es perfecto, preciso. Las marchas son cortas, entran con rapidez y sin rispidez.

Y, a pesar de que los dos rivales tienen casi el mismo torque (152/155 Nm), el Sonic lo entrega unas mil vueltas antes: 4.000 rpm. Esto se traduce en una respuesta más rápida al acelerador.

El Sonic acelera de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 181 km/h.

La dirección no es tan precisa como la caja, pero al menos acompaña muy bien un conjunto que se caracteriza por un andar que no llega a ser deportivo, aunque sí más duro que confortable.

De todos modos, no resulta incómodo. Y su tren delantero transmite una sensación de robustez digna de un auto superior. El andar es sólido y a esa sensación contribuye mucho la insonorización del habitáculo.

Adelante se viaja cómodo. Pero la gran noticia es que atrás, también. Buen espacio para las piernas y mucho para la cabeza.

La única contra de esta puesta a punto es que el motor trabaja algo enroscado  a velocidades constantes. A 120 km/h de crucero, el régimen es bastante elevado: 3.750 rpm. Creo que una quinta más larga no llegaría a arruinar el buen desempeño del auto y evitaría introducir una costosa caja de sexta.

El consumo promedio fue de 6,5 litros cada 100 kilómetros. Sin embargo, ya cuando se viaja por encima de los 120 km/h los valores tienden a dispararse.

El Sonic es unos 100 kilos más pesado que el Fiesta KD y eso se siente más en las frenadas que en la aceleración. Un auto con 1.259 kilos de peso ya debería tener frenos a disco traseros, aunque este es un elemento que no abunda en el segmento.

Conclusión

El Sonic compite en un nicho del mercado que está cada vez más de moda: el de los autos chicos modernos -y caros-. Entre otros, se pueden mencionar a los Honda Fit/City y a la inminente renovación del Fiat Punto. El año que viene comenzará a fabricarse en Brasil otro contendiente de peso: el nuevo Peugeot 208.

Pero si durante buena parte de esta nota se mencionó como rival más directo al Fiesta Kinetic Design es porque esta batalla no se disputa sólo en la Argentina, sino en todos los mercados globalizados. Además, cuestan casi lo mismo y tienen un equipamiento de seguridad por encima de la media.

Cuando se trate de recomendar la compra de un auto, Lubri-Press siempre le dará prioridad a aquellos que ofrezcan el mayor nivel de seguridad. Y la verdad absoluta es que el Fiesta KD supera al Sonic por sus siete airbags de serie y los controles de estabilidad y tracción.

Eso no significa que el Sonic deba ser descartado por aquellos que estén interesados en él. Es divertido de manejar, su interior es más amplio, está bien construido, es sólido y resulta la mejor propuesta de Chevrolet para aquellos que no alcancen a los valores superiores del Cruze.

La única controversia importante viene por el lado de su diseño rupturista. Pero pocos autos plantean una disyuntiva tan fácil de resolver.

Si te gusta lo que ves, con el Sonic no te vas a equivocar.

Carlos Cristófalo

 

Competitividad

Que una marca identifique a un auto como “global” significa que fue diseñado, desarrollado y fabricado para ser vendido –con muy pocos cambios- en la mayor cantidad de países posibles.

El Sonic que se vende en la Argentina se fabrica en Corea del Sur, pero también se produce en Estados Unidos, China y México.

Nuestro mercado podría cambiar de planta proveedora en el mediano plazo, aunque sólo si la producción de México puede satisfacer la demanda y la exención al impuesto aduanero del 35% logra un precio más competitivo.

“Competitividad” es la palabra más escuchada por estos días en boca de los directivos de las terminales automotrices argentinas. Sin ir más lejos, la propia presidenta de General Motors Argentina, Isela Costantini, dijo el mes pasado que nuestro país ya no es competitivo para fabricar autos.

Para Lubri-Press esta no es una buena noticia. Desde estas páginas no sólo vamos a apoyar, también vamos a celebrar cada vez que se anuncie la fabricación de un nuevo auto en la Argentina.

Porque genera empleo, porque es bueno para la economía del país y también por una cuestión de orgullo nacionalista: un sentimiento tan intangible, inocente y subjetivo como la pasión por los autos.

Sin embargo, la misión de Lubri-Press es ayudar también a los lectores a contar con la mejor información al momento de comprar un auto. Y esta falta de competitividad de la industria nacional es una de los motivos por los que hoy, el lugar de origen de un vehículo, se convirtió en un factor fundamental para tomar una decisión correcta.

En su propia gama, GM Argentina hoy tiene autos de fabricación nacional (Agile y Classic), brasileños (Celta, Prisma, Meriva, Montana, S10), mexicanos (Aveo G3) y coreanos (Spark, Sonic, Cruze y Captiva).

Son modelos que se pisan y se superponen en los diferentes nichos del mercado cuando se trata de organizarlos dentro de una segmentación clásica (citycars, chicos, compactos, medianos…).

Pero que se ordenan con la claridad de una revelación divina cuando se los organiza por su país de procedencia.

Así, no es difícil descubrir que los Chevrolet argentinos no salen bien parados en calidad, precio y equipamiento.

Esa es la manera en la que se materializa en los garages de los clientes la falta de competitividad que tanto inquieta a la señora Costantini y a sus colegas de otras marcas.

Por más que juegue en contra de nuestra querida industria nacional, el consejo más honesto que hoy se le puede brindar a un comprador es que elija un auto global.

Y, si es posible, procedente de una planta que abastezca también con el mismo producto a países con mercados automotores más exigentes que el nuestro.

Eso, claro, siempre y cuando no cambien las reglas.

Ante la crisis de competitividad, las terminales –por medio de sus inversiones- y el Gobierno –por medio de las reglas que aplica- tienen dos caminos alternativos: abrirse para convertir a la Argentina en un productor de autos globales de calidad, o cerrarse para defender una producción de vehículos que, en muchos casos, ya son obsoletos.

Por la industria nacional, por el bien del país y por el cariño que sentimos por los buenos autos, ojalá que elijan el primero de ellos.

 

C.C.

 

 

FICHA TECNICA

Modelo probado: Chevrolet Sonic 1.6 Hatchback LTZ
Precio: 117.980 pesos.
Garantía: Dos años, sin límite de kilometraje.
Comercializa: Chevrolet Argentina (www.chevrolet.com.ar)

MOTOR

Tipo: naftero, transversal, cuatro cilindros en línea, cuatro válvulas por cilindro, inyección electrónica multipunto.
Cilindrada: 1.598 cc
Potencia: 115 cv a 6.000 rpm
Torque: 155 Nm a 4.000 rpm

TRANSMISIÓN

Tipo: delantera.
Caja: manual, de cinco velocidades (en opción, automática de seis marchas).

CHASIS

Suspensión delantera: tipo McPherson.
Suspensión trasera: barra de torsión.
Frenos delanteros: discos ventilados.
Frenos traseros: a tambor.
Dirección: de cremallera, asistida.] Neumáticos: Hankook Optimo 205/55 R16 (auxilio temporal)

PRESTACIONES

Velocidad máxima: 181 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 11,5 segundos
Consumo urbano: 8,1 l/100km
Consumo extraurbano: 5,5 l/100km
Consumo medio: 6,5 l/100km

MEDICIONES

Largo / ancho / alto: 4.039 mm / 1.735 mm / 1.517 mm
Distancia entre ejes: 2.525 mm
Peso en orden de marcha: 1.259 kilos
Capacidad de baúl: 253 litros
Capacidad de combustible: 46 litros

EQUIPAMIENTO

Airbags frontales para conductor y acompañante
Airbags laterales en asientos delanteros
Airbags de cortina
Frenos ABS con EBD
Aviso de colocación de cinturones de seguridad delanteros
Cierre automático de puertas en velocidad
Carrocería con zonas de deformación programada
Apoyacabezas regulables en altura
Cinturones de seguridad delanteros regulables en altura con pretensionador
Barras de protección laterales
Inmovilizador de motor
Anclajes para silla de bebé Isofix] Luces antiniebla delanteras
Sistema de alarma antirrobo
Faros delanteros halógenos
Aire acondicionado
Asiento de conductor regulable en altura
Asiento trasero con respaldo abatible 60/40
Apoyabrazos para conductor
Cierre centralizado de puertas c/comando a distancia
Columna de dirección regulable en altura y profundidad
Computadora de a bordo
Control de velocidad crucero
Espejos exteriores eléctricos
Levantavidrios eléctricos delanteros y traseros
Portaanteojos para conductor
Parasoles con espejo y cobertor
Portamapas en puertas laterales
Portarevistas en respaldo de asiento del acompañante
Sensores de estacionamiento traseros
Sistema de iluminación Follow Me Home
Salidas de aire en las plazas traseras
Techo solar eléctrico
Sistema de audio con Bluetooth/Aux/CD/USB y 6 parlantes
Volante multifunción
Tapizados y volante de cuero

 

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