¡Tengo una idea!

Por Carla Colombo

 

Alrededor de las seis de la tarde salimos de nuestros trabajos, cada uno va hacia su actividad extra programática –él juega al fútbol, yo tengo mi posgrado- y el que primero llega a casa tiene tres tareas que cumplir: sacar a pasear a Rex, nuestro perro, empezar a hacer la comida y, la más importante de todas, descargar el capítulo de la serie del momento que estemos viendo.

Ayer entré al departamento, Fer tenía la mesa puesta y el televisor encendido con la imagen congelada de Harvey Specter, el protagonista de “Suits”, una novela de dos abogados exitosos que nos viene atrapando desde hace más de tres semanas. En el medio de la comida, Harvey le dice a Mike, su socio: “Si te apuntan con un arma en la cabeza no es solo rendirse o morir, hay otras 146 opciones. Algo se te ocurrirá”.

Me fui a dormir pensando en esa frase muletilla que los personajes usan una y otra vez; y hoy, mientras planificaba el boletín del mes, volvió a aparecerse en mi cabeza. ¿Sobre qué escribo? El cronograma que diseñé en enero dice que a septiembre le toca “imagen de marca” como tema de la nota de tapa.

FERCOL

Imagen de marca, ¿otra vez? No necesariamente. Tengo 146 opciones.

Harvey Specter me hizo pensar en Viktor Frankl, en Yrvin Yalom y en tantos otros autores existencialistas que leí en la facultad y que hablan sobre los rasgos distintivos del ser humano, entre ellos, la creatividad. La mayoría de las organizaciones, en el sentido más amplio de la palabra, están diseñadas para matar la creatividad, así lo plantea Ken Robinson en su famosa charla de TED.

Se trata de algo intangible, elusivo y difícil de administrar, es por eso que no suele entrar en el listado de prioridades de un directorio.

Sin embargo, la creatividad es fundamental para el éxito de cualquier negocio y para la supervivencia de las empresas.

En tiempos vertiginosos y competitivos como en el que vivimos, la innovación y la implementación de nuevas estrategias y conceptos se vuelven esenciales.

¿Cuál es la fórmula para fomentar el desarrollo de la creatividad dentro de las organizaciones? En primer lugar, comprender que todos somos creativos, solo hace falta un poco de actitud para desarrollar esa potencialidad.

Elegir ser creativo requiere salir de la zona de confort y comenzar un entrenamiento exhaustivo basado en la curiosidad y la tolerancia a las frustraciones. Ser permeable y dejarse impactar por lo que sucede fuera de la empresa ayuda a promover la duda y el cuestionamiento interno.

El clima y el ambiente de la compañía debe ser estimulante. Los directivos tienen la responsabilidad de alentar a las personas a que participen y generen ideas nuevas dentro de un marco de seguridad, en el que los errores sean aceptados y entendidos como parte del proceso de aprendizaje. Generar una cultura innovadora implica asumir riesgos, capacitar al personal, y brindarle espacios y tiempos adecuados para pensar en limpio.

Y, por último, tener un proceso claro para canalizar las ideas, darles un orden de prioridad e implementarlas. La creatividad sin ejecución no genera resultados exitosos en el mercado.

Sin lugar a dudas, el principal beneficio de la creatividad en las organizaciones es el aumento de la capacidad competitiva y la sustentabilidad a largo plazo. Aunque otra gran ventaja es la motivación del personal.

En cada acto creativo la subjetividad se despliega, lo más propio de uno se pone en juego. Es por eso que en aquellos lugares de trabajo en los que se puede ser creativo sin miramientos el sentimiento de pertenencia, la cohesión y la retención del talento aparecen como destacados.

¡Gracias, Harvey Specter, por el disparador!

No es solo rendirse o morir, hay otras 146 opciones.

Algo se me ocurrió.

 

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